Implica en la ‘Operación Kitchen’ a Fernández-Díaz, Cospedal y Sáenz de Santamaría

MADRID, 2 (EUROPA PRESS)

El comisario jubilado José Manuel Villarejo ha insistido este viernes ante el juez que investiga la ‘Operación Kitchen’ en que se mensajeó con el ex presidente del Gobierno Mariano Rajoy sobre el presunto espionaje al ex tesorero del PP Luis Bárcenas, implicando también a otros miembros de su Ejecutivo, como María Dolores de Cospedal, Jorge Fernández Díaz y Soraya Sáenz de Santamaría.

Villarejo ha ratificado de esta forma gran parte de lo ya declarado ante la comisión de investigación del Congreso de los Diputados y en un escrito enviado al magistrado Manuel García-Castellón esta semana, donde avanzaba el relato que le haría sobre el operativo parapolicial que se habría montado en 2013 desde el Ministerio de Interior para espiar a Bárcenas y su entorno con el objetivo de sustraer la información comprometedora que pudieran tener del PP y sus dirigentes.

Según fuentes presentes en el interrogatorio, consultadas por Europa Press, ha reiterado que comenzó a trabajar para la ‘Kitchen’ porque así se lo pidieron desde el Ministerio de Interior, incluyendo esta vez a toda la cadena de mando: el ministro Fernández Díaz; el ex secretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez; el ex director general de la Policía Ignacio Cosidó; y al director Adjunto Operativo (DAO), Eugenio Pino.

De hecho, en declaraciones a los medios a la salida de su comparecencia, que se ha extendido por aproximadamente tres horas y media, ha subrayado que ha confirmado ante el juez que «el señor presidente, el señor Rajoy, tenía interés personal en este tema», y ha comentado que entiende que es algo «normal», ya que «era una cuestión de Estado». «Era lógico y yo he colaborado», ha añadido.

Al hilo, ha explicado que en un momento dado le facilitaron números de teléfono del propio Rajoy que usó para comunicarse con él mediante mensajes. Este contacto directo, ha ahondado, se debía a que el presidente del Gobierno no se fiaría de la información que se le transmitía desde el Ministerio de Interior sobre la ‘Kitchen’ y quería otro canal de comunicación.

Fuentes consultadas apuntan que el comisario ha dicho al juez que no tuvo comunicación verbal con Rajoy, solo mensajes, y que no recuerda quién le facilitó ambos contactos, si la propia Cospedal o alguien del CNI.

COSPEDAL Y LA REUNIÓN EN DEFENSA

Además, ha señalado a la prensa que las relaciones que tenía con Cospedal, ex secretaria general del PP, eran en calidad de representante del Gobierno «prácticamente». Y ha incidido en que siendo ministra se reunió con ella «como cualquier agente de inteligencia» y que cree recordar que la última reunión que mantuvieron fue en el Ministerio de Defensa «pocos días antes» de su detención en noviembre de 2017.

Al igual que hicieran ella y su marido, Ignacio López del Hierro, en sus comparecencias judiciales, Villarejo ha contado que el esposo les presentó y que se reunió con Cospedal en Génova, a donde accedía por el garaje tras ser recogido en coche oficial en las inmediaciones –«porque el trabajo de inteligencia hay que hacerlo de manera discreta»–, así como en Defensa y en Marbella. Y no ha cifrado en tres o cuatro las reuniones, como dijo Cospedal, sino en muchas.

Sobre Cospedal, ha especificado que le presentaron como un antiguo agente que conocía a todo el mundo, pero que nunca hubo un encargo concreto y nunca le pagaron nada. Según él, todo era información judicializada. A veces Cospedal salía del despacho –no ha concretado cuál– y comentaba con Rajoy, ha ilustrado. Otras, transmitía a Villarejo que el presidente del Gobierno estaba muy preocupado.

SÁENZ DE SANTAMARÍA, RESPONSABLE DEL CNI

Asimismo, ha sostenido que hablaba con algún enlace que le enviaba Sáenz de Santamaría. De hecho, ante los medios ha apuntado que, de lo intervenido a Bárcenas, imagina que la vicepresidenta fue informada como máxima responsable del CNI, aunque ha apostillado que desconocía si la documentación le fue entregada o no.

Se refiere a los papeles sustraídos del estudio de restauración de arte que la mujer de Bárcenas, Rosalía Iglesias, tenía en la madrileña calle de General Díaz-Porlier, una operación cuya existencia ha respaldado hoy.

De Sáenz de Santamaría ha expuesto a la prensa que coincidió con ella cuando la acompañó para comprobar si el despacho de Rajoy en el Congreso tenía micrófonos ocultos, y que ella era conocedora de la ‘Kitchen’ de forma indirecta a través de una serie de personas a las que no ha querido mencionar para que no le vuelvan a «meter para adelante» –volver a prisión–.

AFIRMA QUE FERNÁNDEZ-DÍAZ FUE ESENCIAL

Ha deslizado que informaba asimismo a la sede del PP, sin detallar a quién o quiénes. Villarejo ha querido destacar en particular su relación con Fernández Díaz. Según él, se reunió varias veces con el ministro, al que ha otorgado un papel esencial en el desarrollo de la ‘Kitchen’, aunque sospecha que la iniciativa de montar el operativo no fue suya, sino que lo habría consensuado con Rajoy o la vicepresidenta.

Sin embargo, a preguntas de otras partes, que le pedían profundizar en esos supuestos encuentros con Fernández-Díaz, no ha concretado cómo ni dónde tuvieron lugar. Fuentes de la defensa del ex ministro mantienen que solo saludó a Villarejo en dos ocasiones en el contexto de actos públicos.

Una de las personas con las que más trataba, ha continuado, era el ex secretario de Estado. Le informaba casi a diario, ha enfatizado. También ha implicado a la cúpula policial de la época, desde Cosidó y Pino hasta los comisarios Enrique García Castaño y Marcelino Martín Blas.

Villarejo ha descrito que el primero en intentar ficharlo para la ‘Kitchen’ fue Martín Blas, ex jefe de Asuntos Internos, pero le obvió en el contexto de la llamada ‘guerra de comisarios’. Después habría llamado a su puerta Cosidó, al que sí atendió. Le habrían encomendado que hiciera labores de inteligencia sobre Bárcenas y su entorno, las cuales se llegaron a extender a una casa de la madre del ex tesorero, para localizar material que pudiera comprometer al PP o al Estado.

Su misión era captar «fuentes humanas». Logró al chofer de la familia, Sergio Ríos, ha señalado. García Castaño ya había entablado contacto pero la intervención de Villarejo habría sido decisiva. De hecho, habría sido él quien persuadió al DAO para que pagaran al conductor por sus labores de espionaje. Tras la salida del comisario jubilado de ‘Kitchen’, fue Andrés Gómez Gordo, ex jefe de seguridad de Cospedal, quien gestionó esta fuente, ha completado.

En este punto, ha introducido un nuevo personaje, un portero de la finca contigua al edificio donde vivía Bárcenas que también habría ejercido de informante. En cambio, ha descartado del reparto al falso cura que asaltó la casa del ex tesorero. Cree que actuó por su cuenta.

LA ‘KITCHEN’ CARCELARIA

Villarejo también ha venido a respaldar lo denunciado por el propio Bárcenas, según el cual fue objeto de seguimientos fuera pero también dentro de la cárcel durante su etapa en prisión provisional. De acuerdo con el comisario jubilado, él y agentes del CNI se vieron con presos cercanos al ex tesorero.

Sabían que Bárcenas estaba preocupado por su salud –temía ser envenenado– y por los archivos sensibles que almacenaba ‘online’. Uno de los planes habría sido ‘hackearla’. Otro, que dice que se materializó, robar los papeles sacados de Génova y guardados en el estudio de su mujer.

Villarejo también ha tenido tiempo para el inspector principal de ‘Gürtel’, Manuel Morocho, que denunció presiones de los mandos policiales para que dejara las pesquisas, precisando que le ofrecieron destinos. El comisario ha dicho que hizo gestiones para que tuviese un puesto mejor, si bien ha matizado que fue porque a través de terceros el mismo Morocho le transmitió que quería ir al extranjero, particularmente a Lisboa.

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Fuente: Europa Press