El consejo de TSB, la filial del Banco Sabadell en el Reno Unido, ha nombrado a Debbie Crosbie nueva consejera delegada de la entidad, según un comunicado remitido hoy. Crosbie es responsable de operaciones del grupo bancario británico CYBG, donde ha trabajado más de veinte años, y se unirá a TSB en 2019. CYBG es propietaria de varias entidades financieras en Reino Unido: Clydesdale Bank, Yorkshire Bank, y Virgin Money UK, además de la fintech B. La fecha de incorporación no se ha detallado por el momento, y el fichaje está pendiente de autorización regulatoria.

Hasta la incorporación de Crosbie, Richard Medding continuará en su cargo de presidente ejecutivo, antes de regresar a su posición anterior como presidente no ejecutivo de la entidad. Medding, hasta septiembre presidente no ejecutivo del banco, ocupa la máxima responsabilidad ejecutiv a desde entonces, cuando el TSB relevó a Paul Pester. Pester asumió la responsabilidad del caos informático producido cuando se integraron las plataformás tecnológicas de Sabadell y TSB. 

«Banco Sabadell ha estado directamente involucrado en este proceso de selección y espera que la nueva consejera delegada de TSB será ratificada en el próximo consejo que se celebrará el 29 de noviembre», han apuntado fuentes del banco español a Efe. Medding ha explicado vía nota de prensa que la entidad buscaba «alguien que compartiera la visión de TSB, que tuviera una sólida trayectoria en servicios financieros, y que inspirara a los socios a cumplir con el verdadero potencial del banco.

El nombramiento de Crosbie, añade, «es otro paso adelante» en la consecución de las prioridades marcadas por la entidad en septiembre, que son completar el trabajo de arreglar las cosas para los clientes, logrando la plena funcionalidad en todos los productos y servicios, además de designar al consejero delegado adecuado.

La entidad aún arrastra problemas derivados de citado desastre informático, que empezó el 21 de abri. La transición dejó a 1,9 millones de clientes sin acceso a sus cuentas bancarias durante varios días, y provocó 40.000 reclamaciones. Para el banco, el caso informático supuso, además de graves problemas de imagen, pérdidas que cifró en 80 millones de euros, que se suman al impacto del retraso de esta transición tecnológica: el banco tenía que pagar 113 millones de libras anuales a Lloyd’s (anterior propietario de TSB) por seguir usando su sistema. De hecho, la transición ya se había retrasado para varios meses.

Durante esta crisis, además, se multiplicaron los ataques cibernéticos contra TSB, según explicaron responsables del Banco Sabadell en la Cámara de los Comunes. El banco tuvo que indemnizar a 1.700 particulares que fueron víctimas de fraude, y 26.000 clientes se marcharon de la entidad.

La trascendencia del caso llegó a la Cámara de los Comunes, donde algunos diputados pidieron las dimisión de Pester el pasado mes de julio. Éste asumió la responsabilidad del desastre y renunció a un bonus de 2,3 millones de euros.

Crosbie, por su parte, ha declarado que conoce y admira a TSB desde hace muchos años y tiene un gran respeto por los valores que se han creado en el banco. «He oído mucho sobre el equipo de TSB», y «juntos nuestro objetivo es asegurarse de que la entidad se convierte en el campeón para los consumidores en nuestra industria», ha añadido.

Fuente: Cinco Días