El consejo de administración de Repsol ha acordado hoy la convocatoria de la junta general de la compañía para el próximo 8 de mayo y pospone, dada la volatilidad de los mercados, la presentación de su nuevo plan estratégico 2020-2025, previsto inicialmente el 5 de mayo, a una fecha posterior aún sin determinar una vez se supere la actual crisis sanitaria provocada por el coronavirus,

Según un hecho relevante remitido a la CNMV, el consejo de Repsol ha evaluado la situación y, «particularmente, el impacto de la caída de precios en el mercado mundial del petróleo y del gas natural, y sus efectos en la actividad y los negocios de la compañía». Tras dicha evaluación, la petrolera que dirige Josu Jon Imaz ha aprobado un Plan de Resiliencia 2020 para sus negocios considerando un entorno «muy exigente» para el resto del año (abril-diciembre), con una cotización del Brent promedio de 35 dólares/barril y del Henry Hub en 1,8 dolares/MBtu.

El plan incluye fuertes medidas de ajuste, con una reducción adicional de los gastos operativos en 350 millones; de las inversiones en 1.000 millones (un 26% menos) y optimizaciones del capital circulante de casi 800 millones «respecto de las métricas inicialmente presupuestadas», señala la compañía.

Pese a todo, la deuda «no incrementará este año respecto a 2019», y hará un esfuerzo manteniendo su compromiso de remuneración al accionista para 2020 asumido en el Plan Estratégico vigente: 1 euro por acción, de los cuales 0,45 euros ya se pagaron en su programa de dividendo flexible y pagará un complementario de 0,55 euros bajo la misma fórmula. La compañía tiene previsto que el ex-date de dicho scrip dividend sea anterior al tercer viernes de junio de 2020 y que el pago en efectivo a los accionistas que opten por vender los derechos de asignación gratuita a Repsol se realice en julio de 2020..

Repsol destaca que «la flexibilidad de nuestro portafolio de activos, que nos permite tomar decisiones ágiles de optimización de inversiones de capital en función del entorno de negocio, es una de las palancas más útiles para afrontar el nuevo y complejo escenario y resulta clave para la reducción en el 26% de las inversiones inicialmente previstas para el año».

En este sentido, añade que «el objetivo financiero de la compañía será preservar la solidez de nuestro balance financiero y el grado de inversión crediticio». Precisamente, S&P ha confirmado el rating de la deuda a largo plazo de la compañía, aunque ha rebajado a estable su perspectiva como consecuencia de la crisis sanitaria.

No habrá reducción de capital

Repsol, añade, «cuenta asimismo con una holgada liquidez que le permite cubrir sus vencimientos de deuda a corto plazo y más allá, hasta el año 2024, sin necesidad de refinanciación».·Y mantiene su previsión de realizar una reducción de capital mediante amortización de acciones propias dirigida a compensar el efecto dilutivo de la fórmula de scrip dividend.

Adicionalmente, el consejo ha decidido «no incluir» en el orden del día de la junta general, la propuesta de reducción del 5% de la cifra del capital social a 31 de diciembre de 2018 que acordó en julio de 2019, «debido a la actual situación de los mercados y las circunstancias sobrevenidas como consecuencia del Covid-19».

En la presentación de resultados del primer trimestre, el próximo 5 de mayo, se proporcionará una explicación más detallada de los planes y líneas de acción previstos.

Repsol reafirma su compromiso de liderar la transición energética, en línea con los objetivos de la Cumbre de París y los de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, manteniendo sus objetivos de reducir en 2020 un 3% el Índice de Intensidad de Carbono respecto a 2016, aumentar significativamente la capacidad de generación renovable y disminuir las emisiones de CO2 en todos los negocios.

Fuente: Cinco Días