MADRID, 5 Dic. (EUROPA PRESS) –

El Gobierno de Reino Unido ha anunciado que todos los viajeros que lleguen a Inglaterra a partir del martes tendrán que presentar un test negativo de COVID-19, un endurecimiento de las restricciones que las autoridades justifican por la expansión de la variante ómicron.

La medida, que establece un plazo máximo de 48 horas antes del viaje para la realización de la prueba, afectará a todas las personas mayores de 12 años, independientemente de que hayan completado la pauta de vacunación contra la COVID-19 o no.

El ministro de Sanidad, Sajid Javid, ha explicado este sábado que el Gobierno busca «ganar tiempo» para blindarse lo máximo posible ante la expansión de la nueva variante, detectada por primera vez en Sudáfrica, según la cadena BBC.

Sólo en Inglaterra se han notificado un total de 129 casos de ómicron, a los que habría que sumar 30 en Escocia y uno más en Gales. En los últimos días, el Ministerio de Sanidad ha detectado 21 positivos en personas vinculadas a Nigeria, por lo que este país estará desde el lunes en la lista roja y los viajeros deberán guardar diez días de cuarentena en un hotel.

El Gobierno de Boris Johnson ya endureció la semana pasada las medidas ante en temor a un rebrote descontrolado de los contagios, lo que se tradujo en la imposición de un test dos días después de la llegada a todos los viajeros y en la obligatoriedad de la mascarilla en ciertos espacios, incluido el transporte público.

Fuente: Europa Press