MADRID, 25 Abr. (EUROPA PRESS) –

La Policía Municipal de Madrid considera «ajustada a derecho» la actuación de unos agentes que tuvieron que interrumpir una misa que se estaba celebrando en la parroquia de San Jenaro, en el distrito de Ciudad Lineal, y cuyo vídeo se ha hecho viral a través de redes sociales.

Tal y como figura en el informe policial, el pasado Domingo de Resurreción una patrulla tuvo que suspender la ceremonia que se estaba celebrando al no cumplir el párroco, por error, las restricciones que recoge el estado de alarma decretado por el Gobierno.

Como se expone en dicho documento oficial, durante su patrulla, un agente se percató de la presencia de numerosas personas aglomeradas en el exterior de la parroquia «sin guardar las adecuadas medidas de seguridad ni distanciamiento», algo no permitido por el decreto del estado de alarma aprobado por el Gobierno central.

Además, ha explicado el Consistorio en un comunicado, se había instalado sin autorización un equipo de megafonía hacia el exterior del edificio, lo que había levantado «quejas vecinales».

Por ambos motivos, se procedió a comunicar al párroco que la ceremonia no podía continuar de esa forma y se paró la misa, al estar desarrollándose fuera de los cauces previstos en el decreto gubernamental.

Finalmente, la Policía Municipal ha querido destacar «el clima de colaboración y respeto mutuo que ha habido entre el párroco y diversos miembros del Cuerpo, tanto en esta intervención como en diferentes conversaciones mantenidas después».

EL VÍDEO SE HACE VIRAL

Aunque los hechos ocurrieron el 12 de abril, las imágenes de la intervención policial se han publicado recientemente en redes sociales, lo que ha causado mucha polémica entre usuarios que critican o que comparten la actuación de los agentes o del párroco, o entre quienes lo comparan con otras manifestaciones religiosas, como la llamada a la oración musulmana sí permitida hace unos días en la localidad tarraconense de El Vendrell.

El cura de San Jenaro, Roberto Carlos Baker, había montado un pequeño altar a las puertas de la iglesia, situada en la calle Vital Aza, compuesto por una mesa, una cruz, una vela pascual y dos sillas. Le acompañaba, aunque separada varios metros, una mujer que leía los salmos y lectoras de la jornada. Iban equipados con micros y altavoces reproductores. También con una cámara, que grababa y reproducía en directo la misa.

Según se ve en las imágenes, en un momento de la celebración llegaron dos agentes, que pidieron al sacerdote que cesara la actividad porque estaban «en la vía pública». A continuación les pidieron la documentación y que apagara los altavoces, que estaban a volumen alto.

El religioso alegó que estaba en el portal de la propia parroquia y «no está cometiendo ninguna infracción» citando el artículo 11 del real decreto sobre estado de alarma, que lo permite pero apuntando que la asistencia a los lugares de culto y a las ceremonias se condicionan a la adopción de medidas organizativas consistentes en evitar aglomeraciones de personas, en función de las dimensiones y características de los lugares, de tal manera que se garantice a los asistentes la posibilidad de respetar la distancia entre ellos de, al menos, un metro.

Tras la sanción, varios vecinos, que estaban escuchando la misa desde los balcones y ventanas de sus casas, reprocharon a los agentes su actuación y aplaudieron al sacerdote, que les pidió tranquilidad. «Están cumpliendo con su misión. Ellos tienen razón. Lo siento, la Policía tienen razón. Continuaremos la misa dentro. Lo siento muchísimo. Cuidaos mucho», dijo a los residentes en el barrio.

Por último, el párroco pidió a los agentes mantener el altavoz para que los vecinos pudieran seguir escuchando la misa, que continuaría dentro de la iglesia, lo que tampoco fue permitido en virtud de la ordenanza municipal sobre ruido.

Fuente: Europa Press