Níjar es, entre los municipios de más de 20.000 habitantes de España, el que tiene la renta media más baja, según el Instituto Nacional de Estadística (INE): 6.253 euros per cápita al año. Son 4.822 euros menos que la media nacional. Y del municipio más rico, Pozuelo de Alarcón, lo separan 19.705 euros anuales. Níjar es, oficialmente, la ciudad más pobre. Sin embargo, las estadísticas reflejan realidades numéricas que no siempre convalida el sentir ciudadano. Cuando en la calle se pregunta a sus habitantes, la respuesta va del “no me lo creo” al “pues aquí la gente sigue saliendo”.

Sus 30.122 habitantes lo convierten en el cuarto municipio más poblado de Almería. El 43,8% de sus ciudadanos son de origen extranjero. Muchos de ellos se dedican a las labores agrícolas de los campos que salpican la zona, en los que se plantan sobre todo tomates, la mayor parte bajo plástico. De los más de 16.000 trabajadores que tiene Níjar, casi 6.000 están dados de alta en la Seguridad Social en el régimen agrario. Hay quien achaca precisamente este puesto de colista en la riqueza española a esos Campos de Níjar que inspiraron a Juan Goytisolo, y que hoy inspiran entre los propios vecinos dudas sobre cómo se canalizan todos los rendimientos económicos de estas enormes explotaciones, que no se notan en el bolsillo de muchos de sus vecinos.

Níjar, la ciudad con menos renta de España: tomates bajo el plástico y trenes que se desvían

La alcaldesa socialista en funciones, Esperanza Pérez Felices, pone también el foco sobre esa agricultura ecológica que aspiraba a ser motor económico y que, como mínimo, renquea más de lo deseable. Desde 1997, la tierra seca que se dedicaba al esparto se riega con agua desalada, pero según se queja la regidora, “es la única zona que utiliza este modelo de riego y que no recibe un solo euro de ayuda pese a que su coste es muy superior”. El agua cuesta 0,53 euros por metro cúbico en Campo de Níjar, frente a los 0,10 euros que, por ejemplo, pagan los agricultores del río Adra, según un estudio del Centro de Investigación Agraria de la Universidad de Almería.

Pérez Felices, que no solo renueva cargo tras las elecciones del pasado domingo sino que alcanza la mayoría absoluta en el consistorio, atribuye los datos del Instituto Nacional de Estadística que les sitúa entre los más pobres a dos factores políticos. Por un lado, apunta que en el año 2015 “Níjar heredó una deuda de 22 millones de euros después de fabulosos ejercicios de megaconstrucciones con empresas que ahora ya sólo existen en sumarios judiciales que investigan presuntos casos de corrupción”. Se refiere sobre todo al llamado caso Hispano Almería.

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También echa la culpa al Gobierno del PP de Mariano Rajoy, que, a su entender, ha perjudicado a su municipio. Cita, por ejemplo, el trazado del AVE Almería-Murcia. El cambio de plataforma (para facilitar el uso de los trenes de mercancías) se situó a ocho kilómetros del ya programado Puerto Seco de Níjar, esencial para la carga de mercancías. Ahora Fomento y ADIF parecen dispuestos a reconsiderar el trazado para que la alta velocidad no pase de largo para los tomates de Níjar.

En todo caso, a la alcaldesa no le molesta que la estadística muestre su bajo nivel de renta. Dice que “viene bien que se haga público”, para que alguien explique por qué el PP les negó fondos europeos para el desarrollo urbano: “Níjar necesita ayuda”. Lo que más falta les hace, dice, no es dinero. “Son servicios e infraestructuras que nos permitan generar más riqueza”.

Fuente: El País