Microsoft Ibérica, la filial española del gigante informático estadounidense, multiplicó por más de diez sus beneficios hasta los 14,56 millones en su último ejercicio fiscal (concluido en junio de 2019) pero ese incremento no se reflejó en el pago de impuestos, ya que incluso abonó al Fisco menos que en el ejercicio anterior de 2018. Además la filial tuvo que afrontar una nueva multa de Hacienda por 11 millones de euros y negocia con la Agencia Tributaria una salida “amistosa” para otro pleito por 18,6 millones.

La filial de la multinacional de software en España registró en 2019 una cifra de ingresos de 380,1 millones de euros, un 74,8% más que el ejercicio pasado, mientras que el beneficio neto se elevó a 14,56 millones, frente a los 1,31 millones que ganó en 2018, según consta en las cuentas anuales que acaba de remitir al Registro Mercantil, correspondientes a su último año fiscal.

Ese aumento se debe a que a partir de abril de 2018, Microsoft Ibérica ha asumido el negocio de hardware y software asociado a la venta de licencias de programas, a la cadena de suministro de productos Microsoft (MSC) y a la venta al por menor a los clientes españoles. Hasta ahora, estas ventas se facturaban a través de la sociedad radicada en Irlanda (Microsoft Ireland Operations Limited), y la filial española solo se apuntaba una comisión, con el fin de acogerse a la fiscalidad menos gravosa de Irlanda.

De esta forma, el capítulo de ventas de Microsoft Ibérica se disparó en 2019 hasta los 204,4 millones de euros desde los 24,7 millones en 2018, mientras que la facturación como proveedor de servicios (generales y administrativos, apoyo a clientes y agentes, de contratación con clientes y de soporte de distribución) cayó un 7,8% hasta los 177,7 millones.

Pese a multiplicar sus ingresos y ganancias, Microsoft Ibérica abonó por el impuesto de sociedades 7,07 millones de euros en 2019, casi medio millón menos que en 2018, cuando pagó 7,51 millones. La razón es que en las cuentas del ejercicio fiscal de 2018 se computó el pago de una multa impuesta por Hacienda de 11,9 millones por la inspección del impuesto de sociedades de 2004 y 2005.

El capítulo fiscal sigue siendo un quebradero de cabeza para Microsoft. Tras computar la citada multa de 11,9 millones de euros en 2018 tras perder un pleito que mantenía abierto con Hacienda, la filial española ha abonado en noviembre de 2019 otra nueva sanción de 11,07 millones de euros, incluyendo los intereses de demora, por una inspección del impuesto de sociedades del periodo de 2012-2014, así como el IVA y otros impuestos del periodo 2013-2015.

Negociación con Hacienda

Asimismo, la compañía ha iniciado un “procedimiento amistoso” con Hacienda por el contencioso fiscal iniciado en 2012 a propósito de los periodos impositivos 2007-2009, del que ya recibió una liquidación en abril de 2015 por la que se le reclamaba 18,66 millones de euros, si bien en septiembre de 2018 recibió una providencia del del Tribunal Económico-Administrativo Centra (TEAC) por la que se acordaba suspender la tramitación de la reclamación.

Por otra parte, Microsoft Ibérica aumentó su plantilla de 682 a 707 empleados. Los gastos de personal subieron un 4% hasta 109,7 millones, mientras la partida de otros gastos de explotación cayó un 32% hasta 52,8 millones. El resultado de explotación creció un 43% hasta los 21,7 millones de euros.

Para su ejercicio 2020, la compañía prevé elevar su cifra de negocio un 20%, a lo que contribuirán el nuevo modelo de distribución, «las mejoras significativas» sobre productos ya existentes y otros nuevos lanzados en relación a la computación en la nube (cloud computing), la inteligencia artificial y la seguridad, tres áreas clave en las que Microsoft apoya su futuro.

Fuente: El País