Los accionistas de UBS Group se negaron este jueves a respaldar la gestión de la alta dirección del banco suizo el año pasado, en una especie de reprimenda provocada por una condena judicial francesa por ayudar a los clientes adinerados a evadir impuestos. La junta de accionistas, celebrada hoy, solo dio un apoyo del 41,7% a la gestión del banco encabezado por su presidente Axel Weber, por debajo de la mayoría requerida y lejos del 89,7% del respaldo que obtuvo el año anterior.

La votación no tiene repercusiones inmediatas, pero los analistas estiman que podría dejar al liderazgo del banco expuesto a posibles demandas de los accionistas. La última vez que no se aprobó una votación de este tipo fue en 2010, cuando los inversores rechazaron la administración de UBS por su gestión que desembocó en la crisis financiera en 2007.

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UBS fue condenado en febrero pasado por un tribunal francés por práctica bancaria ilegal y blanqueo de capitales, al pago de una multa de 3.700 millones de euros, así como a abonar otros 800 millones en concepto de daños civiles, la mayor sanción impuesta en el país para este tipo de delitos. Según la acusación, la entidad helvética aconsejaba a clientes franceses adinerados abrir cuentas en Suiza para pagar menos impuestos y quedar cubiertos por el secreto bancario que hay en ese país, gracias a un sistema de evasión fiscal que permitió escapar al fisco francés 10.000 millones de euros entre 2004 y 2012.

Multa recurrida

El presidente de la entidad, Axel Weber, dijo en la junta de accionistas que la multa estaba recurrida y que la decisión era “incomprensible”. “Interpreto su decisión de que la incertidumbre sobre el caso abierto en la corte francesa le preocupa y que quiere mantener abiertas todas las posibilidades legales”, señaló después de la votación.

“Los riesgos del pasado son una realidad amarga para los accionistas de UBS. Las sanciones asociadas con esto podrían costarnos varios miles de millones”, dijo Vincent Kaufmann, director de la Fundación Ethos que asesora a muchos fondos de pensiones.

Un inversionista minorista intervino en la asamblea para comentar: “En la iglesia, el remordimiento viene antes de la penitencia y luego el perdón por los pecados. En el caso de la corte de París, el amargo remordimiento de los accionistas viene después de la penitencia y con la sospecha de que no se han pagado todos los pecados pasados».

El mes pasado, la firma de asesoría para inversionistas Institutional Shareholder Services dijo que los accionistas no deberían aprobar el desempeño del liderazgo del banco. La Fundación Ethos recomendó a los accionistas que rechacen todas las propuestas de pago de ejecutivos y juntas directivas del banco suizo, incluidos los votos vinculantes sobre bonos y paquetes de pago.

No obstante, los accionistas aprobaron el informe de retribuciones a los ejecutivos de 2018 con casi el 80% de apoyo. El consejero delegado, Sergio Ermotti, se llevó, entre sueldo y bonos, 14,1 millones de francos suizos (12,2 millones de euros), siendo uno de los directivos mejor pagados de Europa.

Fuente: El País