Iberdrola, Endesa y Naturgy han alcanzado este viernes de madrugada un acuerdo para la renovación de la licencia para explotar la central nuclear de Almaraz. La licencia de la central vencía en junio de 2020 y las empresas propietarias disponían hasta el 31 de marzo para solicitar la prórroga. Sin embargo, han tardado meses en lograr un acuerdo sobre los compromisos que están dispuestas a firmar a cambio de la ampliación de la vida útil de entre siete y ocho años más. El principal punto del acuerdo alcanzado de madrugada —que las empresas tendrán que ratificar esta mañana para firmarlo posteriormente— consiste en proyectar unas inversiones de 400 millones de euros, con la posibilidad de crecer hasta el 50%.

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Las tres grandes eléctricas comparten la propiedad de la central extremeña, encabezadas por Iberdrola (controla el 53%), seguida de Endesa (36%) y Naturgy (11%). Al final, el acuerdo permite alargar la vida de los dos reactores nucleares de Almaraz hasta 2027 y 2028, respectivamente, según se recoge en el protocolo firmado ante la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa) la pasada semana. Además, garantiza el empleo en la central durante 20 o 25 años por la ampliación de la vida útil más los trabajos de desmantelamiento. El acuerdo que han firmado se extiende a las centrales tarraconenses de Ascó y Vandellós, donde las empresas eléctricas también comparten intereses.

Con el pacto se cierra un conflicto que se ha alargado durante meses por las diferencias entre los socios. El acuerdo se cerró a las tres de la mañana de este viernes, tras cinco reuniones infructuosas y un creciente enfrentamiento entre ellas, que se habían posicionado en dos bandos, con Iberdrola y Naturgy alineadas a un lado y Endesa al otro. El papel del mediador que puso el Gobierno para que se llegara a un acuerdo antes de la fecha límite ha sido fundamental, según reconocen fuentes de la negociación.

Mientras Iberdrola y Naturgy —que solo aceptaban las inversiones recurrentes—, aceptaban proponer inversiones entre todas de 400 millones de euros, con una oscilación arriba o abajo del 15%; Endesa exigía más ambición: pedía que se aceptaran todas las inversiones necesarias para garantizar el funcionamiento, de manera que pudieran superarse las recurrentes. Ese era precisamente uno de los grandes escollos en la negociación. Finalmente, se fijan en 400 millones de euros, pero con la posibilidad de elevarlas un 50%, según las necesidades.

Posibilidad de salir de la central

Con el acuerdo, si la inversión supera los 600 millones de euros (es decir, los 400 millones más el 50%) por peticiones del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), las empresas tendrán que reunirse para decidir si continúan explotando la central. En ese caso, primero pedirían una reunión con el Ministerio para posteriormente tomar la decisión. Esta posibilidad abriría la puerta a que si un socio quiere abandonar pueda vender su participación.

Asimismo, despeja la posibilidad de que Iberdrola y Naturgy cedan su participación en la central a Endesa para que esta las opere en solitario, tal como habían sugerido sus representantes.

Las tres empresas habían firmado la semana pasada un protocolo para alargar la vida útil de los dos reactores de la central nuclear 7,4 y 8,2 años, respectivamente. Endesa defendía alargar la vida útil de las nucleares hasta los 50 años, frente a los 40 años que planteaban Iberdrola y Naturgy; pero al final todos consideraron como un «buen acuerdo» el protocolo alcanzado.

Protocolo para el cierre progresivo de nucleares

El Gobierno ha expresado su intención de que las centrales vayan cerrando muy progresivamente, entre 2027 y 2035. Remitió el pasado 22 de febrero a Bruselas su borrador de Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), en el que prevé que en 2030 todavía haya operativos en el mix eléctrico español algo más de 3 gigavatios (GW) de nuclear y un cierre ordenado de estas plantas por orden cronológico.

El protocolo que firmaron las empresas con Enresa (la compañía pública que gestiona el desmantelamiento de nucleares) incluía el calendario de cierre para el parque nuclear español, contemplando las clausuras ordenadas y escalonadas de los actuales siete reactores desde 2027 (Almaraz) hasta 2035 (Trillo). De tal manera que, tras Almaraz, le tocaría el turno a Ascó I (2029) y Cofrentes (2030). En 2033 sería clausurado Ascó II y, en 2035, Vandellós y Trillo. A este ritmo, la vida útil de las centrales se situará en una media de unos 45 o 46 años.

Las discrepancias entre las empresas que se han desarrollado en Almaraz, se repitieron en la central de Vandellós II, donde son socios Endesa (72%) e Iberdrola (28%), aunque en el caso de esta planta la situación no es tan urgente como en Almaraz, ya que sería la penúltima, antes justo de Trillo, en cerrar según el calendario, allá por 2035.

Fuente: El País