Aunque las exportaciones españolas de bienes han registrado una cierta mejora en los meses de abril y mayo, siguen acusando la ralentización global. Y lo hacen más que las de los países comparables, según datos del periodo enero-mayo conocidos este martes. “Los resultados acumulados para España muestran un menor crecimiento de las exportaciones en relación con las de los principales socios”, reza el informe de la secretaría de Estado de Comercio.

Mientras que las ventas al exterior españolas repuntaron un 1,9% interanual en los cuatro primeros meses del año, las de la UE subieron un 4,7%; las de la zona euro, un 4,2%, las de Italia, un 4%; las de Alemania, un 2,4%; las de Francia, un 6,9% y las de Reino Unido, un 4,2%. Fuera de la UE, las exportaciones de Japón cayeron un 4,3%, las de Estados Unidos cedieron un 0,1% y las de China se estancaron en un 0,0%.

La ralentización de las ventas españolas parece evidente: crecen al 1,9% frente al 2,8% del mismo periodo del año pasado. En el primer cuatrimestre, se trata de la peor tasa de crecimiento de la última década salvo por el año 2014. Las principales contribuciones negativas se debieron a las rúbricas de automóviles y motos —que se desploman un 8%, aparatos eléctricos y materias primas. Y los países que más lastraron las ventas fueron Turquía, Bélgica y Arabia Saudí. Las dirigidas a Alemania y Francia, principales socios comerciales, se frenaron.

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“Se observa una desaceleración. Y si bien se ha dado una mejora en los dos últimos meses, aún es pronto para saber si supone un cambio de tendencia o un repunte transitorio. Todavía no se ve que se vaya a dar en los próximos meses una mejora en las condiciones internacionales del comercio, el crecimiento europeo o en el sector del automóvil, que son los factores que están pesando”, explica María Jesús Fernández, analista de Funcas. Su tesis es que el sector exterior español está siendo más sensible a la competencia por el bajo contenido tecnológico de sus productos. 

Las importaciones también perdieron vigor entre enero y mayo, del 4,4% al 2,5% interanual. En parte por los minerales, los componentes del automóvil y las aeronaves. Pero siguieron avanzado más que las exportaciones. Como resultado de este comportamiento, el déficit comercial empeoró: alcanzó los 13.179 millones de euros entre enero y mayo frente a los 12.137 millones que se anotaron en el mismo periodo del año pasado. Y ello a pesar de la reducción del saldo energético. El déficit no energético se elevó hasta los 2.973 millones, por encima de los 1.689 millones del año anterior. 

Esos 13.179 millones de déficit se compensan con el superávit obtenido gracias a la venta de servicios y turismo. Sin embargo, a la luz de estos datos el superávit exterior podría estar disminuyendo. Desde finales de 2016, ha caído desde el entorno de los 28.000 millones de euros hasta unos 17.000 millones. Semejante descenso todavía no es motivo de alarma entre los economistas. Pero organismos como el Banco de España siempre subrayan que es necesario mantener un superávit holgado para ir poco a poco reduciendo la elevada deuda externa, una de las mayores del mundo en términos absolutos y en relación al PIB. 

Fuente: El País