El presidente mantiene el control sobre los nominados a la Judicatura y recibe una protección contra las investigaciones prometidas por los republicanos

MADRID, 13 Nov. (EUROPA PRESS)

La mayoría que acaba de renovar el Partido Demócrata en las elecciones al Senado de Estados Unidos concede al presidente Joe Biden un amplio margen de maniobra para gobernar a pesar de sus grandes posibilidades de derrota en la cámara baja del Congreso, la Cámara de Representantes, frente a un Partido Republicano decepcionado con el rendimiento de sus candidatos y lejos de la «ola roja» que pronosticaban.

La victoria electoral, decantada prácticamente tras la victoria del candidato Mike Fetterman en Pensilvania — «hizo la mayoría republicana prácticamente imposible; ha sido nuestro muro», consideró el estratega demócrata Mike Mikus a la cadena CNN — quedó cerrada esta pasada madrugada con el triunfo de Catherine Cortez Masto en el estado de Nevada.

Si bien no parece probable que repita mayoría en la Cámara de Representantes, que pasará salvo hecatombe a manos de los republicanos, los resultados en las elecciones locales revelan el disgusto de la población hacia candidatos republicanos afines al expresidente Trump.

«Se lo escuché a alguien de la prensa: ‘Todo lo que ha hecho Trump es revelar lo que el Partido Republicano realmente es'», ha declarado Biden en una de sus primeras reacciones a la victoria, desde la cumbre de la ASEAN/EAS en Camboya. «Creo que lo que tienen que decidir ahora, como hemos hecho nosotros en el pasado, es quiénes son», ha añadido.

DOS AÑOS MÁS DE MAYORÍA

Un senado demócrata estaría capacitado para confirmar a los nominados judiciales del presidente, entre ellos hipotéticos designados al Tribunal Supremo, así como para los tribunales locales con una mayoría simple.

La mayoría demócrata en la cámara alta también podría rechazar las propuestas de ley presentadas por una Cámara de Representantes republicana y tendría más ventaja para negociar decisiones como la subida del techo de deuda o la financiación del gobierno, que un Congreso completamente republicano habría utilizado como instrumento para atacar a Biden.

Además, el Senado podrá actuar como «escudo» de protección ante la avalancha de investigaciones al hijo del presidente, Hunter Biden, que han prometido los responsables del Partido Republicano si ganan el control de la Cámara de Representantes al término de los comicios.

Una derrota completa en ambas cámaras habría supuesto además un golpe a la legitimidad del presidente, que se habría visto obligado a promulgar leyes presentadas por el Partido Demócrata a golpe de decreto. «Es crucial mantener el control del Senado, aunque solo sea como baluarte contra cada mala idea que se les ocurra a los republicanos», ha declarado el analista político demócrata Bill Manley al portal de noticias Vox.

Por último, cualquier senador o senadora elegido en 2022 jugará una importancia crucial más allá de las elecciones de 2024, ya que tienen un mandato de seis años. De momento, no obstante, los demócratas tienen la vista puesta en los próximos 24 meses, en unas elecciones presidenciales acompañadas de otra prueba de fuego en el Senado, donde estarán en juego escaños en Virginia Occidental, Montana y Ohio; estados que votaron por Trump en las últimas elecciones.

Fuente: Europa Press