La Unión Europea movilizará más de 26.000 millones de euros anuales para disputar la batalla mundial en el negocio tecnológico, cuyos contendientes hasta ahora han sido los Estados Unidos y China. Bruselas cree que la segunda revolución digital se producirá en el ámbito industrial. Por ello, ha lanzado este miércoles una estrategia para crear un espacio común para los datos y un marco regulatorio para la inteligencia artificial.

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La presidenta del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen, reclamó acelerar la transición digital, pero con “responsabilidad” y poniendo límites a los riesgos que puedan presentarse en sectores como la salud, el transporte, el orden público o la justicia.

Bruselas admite sin tapujos que perdió el primer gran asalto mundial. “Perdimos la primera batalla, la de los datos personales”, admitió el comisario de Mercado Interior, Thierry Breton. Esa la ganó Estados Unidos, de cuya costa oeste salieron las grandes plataformas tecnológicas que dominan las redes: Google, Facebook, Twitter o Amazon. Sin embargo, la UE está convencida de que aún puede subirse a ese tren. “La batalla por los datos industriales empieza ahora y Europa será el principal terreno de batalla”, aseguró Breton.

El continente que alumbró la primera Revolución Industrial no quiere ver cómo los datos de sus empresas dan lugar a negocios en otros rincones del mundo sin sacar tajada. “Anunciamos que Europa hará todo lo posible para ganar esta batalla”, agregó el comisario francés. Bruselas quiere poner las bases para un mercado único de datos industriales que construirá el Proyecto Europeo de Alto Impacto que se construirá entre 2021 y 2027. Y para ello, Von der Leyen anunció 20.000 millones para desarrollar la inteligencia artificial y otros 6.000 millones para el negocio de los datos.

Ese proyecto busca sobre todo crear una potente nube europea, como establecía un borrador que adelantó EL PAÍS. El plan es crear esta nube mediante la federación de varias infraestructuras existentes, desde la que almacenar y gestionar los datos. Ahora, más del 90% de los datos generados en el continente se guardan en espacios virtuales de empresas estadounidenses o chinas. De forma paralela, Breton anunció que se invertirán más de 2.000 millones de euros en una alianza para crear una plataforma que permita disponer de datos públicos que puedan ser compartidos. 

No solo están los datos. También es importante qué uso se hace de ellos. Y eso tiene que ver con la inteligencia artificial. Los documentos aprobados por Bruselas marcan el camino en cuatro ámbitos: financiación, la atracción de talento, las habilidades y el despliegue de la tecnología. Sin embargo, la vicepresidenta ejecutiva de la Comisión, Margrete Vestager, se comprometió a que Europa no sea como Estados Unidos o China, sino como Europa. Por ello, se fijó tres objetivos: que la tecnología esté al servicio de los ciudadanos –“y no al revés”—, que el mercado único sea “competitivo y justo” y que la sociedad europea sea “abierta, democrática y sostenible”.

Por ello, Bruselas quiere lanzarse a la carrera de la inteligencia artificial, pero en su libro blanco propone poner límites a los sectores y actividades que considera de más “alto riesgo”, como adelantó la vicepresidenta Vestager a este periódico. “Queremos que la aplicación de la tecnología merezca la confianza de los ciudadanos y vamos a ser cuidadosos con sectores como la salud, el transporte o la ley el orden”, recordó Von der Leyen. La Comisión pondrá en marcha ahora una consulta pública para poder regular esa actividad y debatir excepciones en las que podrían permitirse sus aspectos más polémicos, como el reconocimiento facial.

Fuente: El País