Archivo - Soldado ucraniano en la región de Jersón


Archivo – Soldado ucraniano en la región de Jersón – MIHIR MELWANI / ZUMA PRESS / CONTACTOPHOTO

Últimas noticias de hoy sobre la guerra entre Rusia y Ucrania

La decisión podría llevar a la apertura de un proceso de negociaciones entre Kiev y Moscú

MADRID, 11 Nov. (EUROPA PRESS) –

La retirada de las fuerzas rusas de la región ucraniana de Jersón se ha consolidado este viernes después de que las tropas del Ejército de Ucrania hayan llegado finalmente al centro de la ciudad a pesar de que Moscú insiste en que la zona «sigue siendo rusa» tras el repliegue.

Con la bandera ucraniana ondeando nuevamente en una de las principales plazas de la ciudad, Kiev ha percibido el avance de sus tropas como una victoria para el Ejército ucraniano, que sigue luchando contra las fuerzas rusas en un intento por revertir los avances de los soldados enemigos en zonas que han sido anexionadas por el presidente ruso, Vladimir Putin.

El territorio de Jersón forma parte de las zonas que, junto a Zaporiyia, Donetsk y Lugansk, han sido anexionadas por Rusia desde que comenzó la guerra el pasado 24 de febrero, cuando el país desplegó sus tropas en territorio ucraniano con la supuesta intención de «desmilitarizar» y «desnazificar» Ucrania.

Sin embargo, la retirada de unos 30.000 efectivos por parte de Rusia, que ha supuesto también el traslado de equipamiento y efectivos desde la orilla occidental del río Dniéper, significa un duro golpe para el Kremlin, que asegura que «no supone humillación alguna».

Durante las últimas horas, decenas de personas han salido a la calle con banderas de Ucrania para celebrar lo que consideran un nuevo logro de Kiev y mostrar su apoyo al Ejército.

El Gobierno ucraniano, que ha cifrado en más de una docena las zonas liberadas, ha instado a los soldados rusos que se encuentran en la región a entregarse y rendirse «si desean preservar su vida», si bien algunas localidades, como la de Berislav, también en la orilla occidental, están siendo bombardeadas.

El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, ha abogado por no bajar la guardia y actuar con cautela al considerar que «el enemigo nunca hace concesiones» y ante la perspectiva de que el repliegue sirva al Ejército para recuperar territorio de cara al futuro, una suerte de trampa que finalmente haga a Ucrania perder la zona.

«Están preparados para defender esta región y no están preparados para abandonar la ciudad», ha señalado esta misma semana Zelenski durante una entrevista concedida a la cadena de televisión CNN. «No quieren que la guerra termine. Ahora, hay que entender que es solo el Kremlin y una única persona quienes quieren seguir adelante con esto. Putin puede que esté cansado de la vida, pero definitivamente no está cansado de la guerra», ha subrayado.

El propio líder checheno, Ramzan Kadirov, ha apoyado la decisión del Kremlin y ha incidido en que, «difícil pero correcta», esta medida permitirá salvar la vida de miles de soldados mientras se reordena el territorio en favor de Rusia.

No obstante, expertos mantienen la esperanza de que la retirada de la simbólica región, aunque difícil, permita allanar el camino a un proceso de diálogo que ponga punto y final al conflicto, una cuestión que no ha dado sino señales de estancamiento.

PUNTO SIMBÓLICO

Jersón –que se encuentra cerca de la desembocadura del río Dniéper– era la única capital regional tomada por Rusia desde que comenzó la invasión. Su retirada es por ello de vital relevancia para las autoridades ucranianas a pesar de que Rusia podría estar preparándose para adoptar una postura más defensiva en las inmediaciones.

Si bien todo a punta a un repliegue estratégico, que ha llevado aún así a la evacuación de decenas de civiles, Kiev alerta de una plan de fondo que ha convertido precisamente al río Dniéper, que discurre desde el territorio ruso hasta Ucrania pasando por Bielorrusia, en una nueva línea de frente entre los dos países.

La principal idea de Moscú, que ha detonado el principal puente de acceso a la ciudad antes de abandonar la zona, reside en reforzar su presencia en el flanco oriental para proteger en mayor medida su estatus en la península de Crimea y evitar un mayor avance del frente ucraniano.

Todo apunta en este sentido a una ventaja táctica para Rusia, que ha repensado su estrategia y teme sobre todo que Ucrania convierta la zona en un trampolín hacia Crimea, que fue anexionada en 2014.

El Gobierno ucraniano, que teme que la localidad acabe convirtiéndose en una «ciudad de muerte», ha alertado de que antes de su partida los soldados rusos han depositados minas antipersona que servirán de trampa para las fuerzas ucranianas en su paso hacia el interior.

Llegados a este punto, la Inteligencia militar británica también ha visto «probable» que las fuerzas rusas hayan dejado minas en las zonas de las que ahora se retiran para retrasar el avance de las tropas ucranianas.

Es por todo ello que, aunque pareciera el fin de las ofensivas en Jersón, una ciudad que podría marcar el destino de la guerra en Ucrania, todo apunta a que la verdadera batalla no ha comenzado aún.

Fuente: Europa Press