Europa se permite una tregua en medio de los temores de desaceleración económica. El crecimiento de la zona euro mejoró con fuerza en los primeros tres meses del año con un avance del 0,4% del PIB. Los países del euro cortan así la racha de dos trimestres de avances raquíticos que resucitaron los fantasmas de un inminente retorno de la crisis. Entre las grandes economías, Francia mantuvo el ritmo en el 0,3%, y España repuntó al 0,7%. A lo largo de la mañana Italia informará de si, como se intuye, sale de la recesión, mientras que Alemania no desglosará sus números hasta más adelante. Los datos adelantados por la oficina estadística Eurostat recogen que la economía de los Diecinueve progresó un 1,2% interanual.

Las previsiones más agoreras sobre el futuro económico de Europa tendrán que hacerse a un lado, al menos durante los próximos tres meses. Los socios de la moneda única aparcaron la debilidad del segundo semestre del pasado año, con un tirón por encima de lo esperado por los analistas. En un contexto más favorable para la industria automovilística germana, y con la crisis de los chalecos amarillos aparentemente contenida en Francia, la actividad ganó fuerza.

La eurozona suma ya 24 trimestres consecutivos de crecimiento, esto es, seis años sin entrar en tasas negativas. Y el empleo está en el 7,7%, mínimos de septiembre de 2008. Pero la recuperación tiene una cara b: algunas de las economías más endeudadas siguen sin aprovechar el viento a favor para reducir su pasivo, el impacto del Brexit sigue por dilucidar, y pese a la mejora del empleo, la tasa europea dobla a la de Estados Unidos, y hay todavía grandes bolsas de parados, especialmente jóvenes del sur del continente.

«No es oro todo lo que reluce», advierte Lorenzo Codogno, economista y exsecretario del Tesoro italiano, que no confía en la duración del rebote. «Existen evidencias claras de que las tensiones comerciales han supuesto un shock que un buen dato de PIB no va a hacer desaparecer».

Ángel Talavera, de Oxford Economics, comparte ese mensaje de cautela: «El dato confirma lo que venían indicando indicadores de actividad real como producción industrial, construcción o venta de automóviles, pero la mayoría de encuestas e indicadores de sentimiento siguen apuntando a una cierta debilidad en la eurozona, sobre todo en el sector industrial y exportador».

El dato de Eurostat otorga un balón de oxígeno al presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, que había apuntado que la desaceleración obedecía a causas transitorias y no tenía por qué culminar en una recesión.

El gran motor europeo, Alemania, todavía no ha desvelado sus datos de crecimiento, aunque este martes ha presentado unas sólidas cifras de paro: hay que remontarse hasta antes de la reunificación para encontrar un mes de abril con menos desempleados. 

Fuente: El País