La deuda de Aramco está a la vez barata y sobrevaluada. Esa es la moraleja del estreno de la venta de bonos del gigante petrolero saudí por valor de 12.000 millones de dólares a inversores internacionales. Si bien es un éxito, también es contradictorio.

Las órdenes por valor de más de 100.000 millones de dólares que había acumulado la emisión de bonos, que en principio iba a ser de unos 10.000 millones, se deben en parte a que los gestores de fondos inflan sus demandas en un intento de garantizarse una asignación decente. Pero también es claramente indicativo de un fuerte apetito.

Eso se refleja en la decisión de Aramco de aumentar la emisión en 2.000 millones de dólares, y en los ajustados precios. Las entidades vinculadas a los Estados del Golfo pueden obtener préstamos a tipos cercanos a los de sus soberanos: el bono de Mubadala con vencimiento en 2024 ha producido alrededor de 20 puntos básicos más que la deuda pública de Abu Dabi. Pero los costes de endeudamiento de Aramco son en realidad más bajos que los de la deuda del Gobierno saudí con el mismo vencimiento.

Los 111.000 millones de dólares de ganancias del grupo petrolero saudí en 2018 ciertamente merecen un trato especial. Eso es más de cinco veces los 21.000 millones de dólares de Exxon Mobil. Sin embargo, los bonos del gigante petrolero estadounidense que vencen en 2026 le cuestan 39 puntos básicos al año más que los del Tesoro de Estados Unidos, según la firma de investigación de mercado CreditSights, en comparación con los 75 puntos básicos de la deuda a cinco años de Aramco.

La diferencia obvia es Arabia Saudí, y su príncipe heredero, Mohamed Bin Salmán. Como deja claro su folleto, el accionista único de Aramco puede optar por modificar los royalties (regalías) o las tasas impositivas en caso de que se enfrente a un déficit presupuestario.

Dado que el 63% de los ingresos del Gobierno provinieron del sector petrolero en 2017, el control de Aramco por parte del Estado era un problema potencial incluso antes de que Riad provocara la condena internacional al admitir que agentes saudíes asesinaron al columnista del Washington Post Jamal Khashoggi en el consulado del país en Estambul.

Todo eso implica que un precio más racional para la deuda de Aramco estaría en una prima de 5-10 puntos básicos por encima de los bonos soberanos, según un analista de crédito.

Hay riesgos a largo plazo para los precios del petróleo debido a los picos de demanda, y las ganancias de la compañía –que cayeron hasta 13.000 millones de dólares en 2016– son volátiles. En este momento, los inversores están insinuando que una entidad en muchos sentidos superior a Exxon debería pagar mayores costes de préstamo para reflejar el riesgo de intromisión del Estado, mientras que simultáneamente subestiman ese riesgo. Es una combinación extraña.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

Fuente: Cinco Días