La decisión del Gobierno de incrementar el apoyo a la conectividad de los residentes en Canarias y Baleares, elevando la subvención sobre el precio de los billetes del 50% al 75% en sus vuelos entre las islas y la península, ha generado efectos no deseables en el mercado, a juicio de la CNMC. Los vuelos son más caros ahora, lo que perjudica especialmente a los viajeros no residentes en las islas, y la carga que suponen estos descuentos para el Estado ha pasado de 309 millones al año a 765 millones.

El órgano supervisor ha publicado esta mañana un informe, a petición de la Dirección General de Aviación Civil del Ministerio de Transportes (órgano gestor de las bonificaciones) y de la Dirección General de Ports i Aeroports del Govern de les Illes Balears, en el que aconseja la revisión del sistema de bonificaciones y apunta medidas a la vista de la experiencia de Francia, Portugal, Reino Unido o países más remotos como Australia.

“Ningún modelo de los que hemos estudiado para fomentar la conectividad es perfecto, pero creemos que el actual sistema adoptado en España puede tener efectos negativos sobre el turismo o los viajes de negocios a Canarias y Baleares”, ha explicado Joaquín López-Valles, director de Promoción de la Competencia, en un encuentro telemático con medios de comunicación.

El órgano supervisor aprecia el aumento del 10% en la demanda entre los residentes, pero advierte del impacto en el viajero no residente

El estudio se ha realizado con datos y condiciones previos a la pandemia del coronavirus, pero este experto en el análisis de ayudas del sector público cree que sus conclusiones se ajustarán a la realidad del mercado una vez remita el estado de alarma actual.

El alza de las bonificaciones entre 2017 y 2018 iba en la línea de fomentar la conectividad entre islas, y de estas con la Península. Los descuentos van sobre la tarifa del servicio regular, que es el precio que pagan los pasajeros por su transporte y el del equipaje, incluyendo impuestos, tasas y cánones aplicables, excepto la tasa por el uso de las infraestructuras y la tasa de seguridad. El efecto de garantizar la conectividad se ha conseguido, según la CNMC, con un alza del 10% en el número de viajes por residentes.

Sin embargo, el primer efecto colateral de una mayor demanda es el de una subida de los billetes en un 22% entre Baleares y la Península, y del 9% en los vuelos entre Canarias y la Península. Un efecto que se mitiga para los residentes por el alza de 25 puntos porcentuales en la subvención, pero que afecta de lleno al resto de los viajeros. Estos últimos, señala la CNMC están tratando de esquivar la escalada de precios anticipando sus reservas o primando el uso de aerolíneas de bajo coste. Incluso en el caso de los residentes, la CNMC apunta que en Baleares se está pagando un 21% más de lo que se abonaría si no hubieran subido los precios, y en Canarias los viajeros locales pagan un 12% respecto a un escenario con mayor descuento y precios estables.

En el caso de las rutas interinsulares no se aprecian cambios en la tendencia de los precios: “Esto tiene que ver con una mayor capacidad ociosa de la oferta hasta el momento del incremento de los descuentos”, argumenta Joaquín López-Valles.

¿Por qué suben los billetes?

El primer efecto colateral de una mayor demanda es el de una subida de los billetes en un 22% entre Baleares y la Península, y del 9% en los vuelos entre Canarias y la Península

La CNMC apenas entra a valorar si está justificado, o no, el alza en los precios de los vuelos, que achaca esencialmente al aumento de la demanda. Las aerolíneas vienen argumentando que han tenido que incrementar su capacidad en estas rutas y que el precio del combustible también juega un papel determinante. También inciden en que la liquidación de las subvenciones por parte del Estado se produje como mínimo con un mes de desfase respecto al vuelo, con lo que las compañías aéreas estarían adelantando apoyo económico, vía costes, antes de recibir el ingreso por estos billetes bonificados. Ante estas circunstancias, la CNMC aconseja una revisión global del sistema de ayudas a la conectividad para tratar de no influir tan determinantemente en los precios.

El segundo gran efecto pernicioso del sistema de subvenciones ha sido el del referido incremento de la carga que estas subvenciones suponen para el Estado. Si antes de la decisión de incrementar la bonificación la aportación era de 309 millones, la factura anual subió a 563 millones en 2018 y a unos 765 millones de euros en 2019. Es ante este dato (derivado de la mayor demanda y del alza en las rebajas) y la referida subida de precios, ante la que el Gobierno ha pedido consejo a la CNMC.

Recomendaciones

La CNMC defiende que existan medidas de apoyo a la conectividad de los territorios extrapeninsulares, pero aconseja que la Administración “sopese en cada caso las distintas alternativas y valore sus costes y beneficios para garantizar que sean eficaces y beneficiosas para los ciudadanos”, señala el técnico de la CNMC.

La primera recoemndación al Gobierno es la activación de mecanismos para que el residente sea más consciente o sensible hacia la carga que suponen sus vuelos a las arcas del Estado. Esto es explicitar el precio real de los billetes, en una experiencia similar a la que se ha valorado desde hace años para la asistencia sanitaria pública, con el fin de llamar a la responsabilidad del consumidor.

Otras medidas sugeridas son la del establecimiento de topes a la cantidad bonificable; limitar los conceptos sobre los que se aplica el descuento en los billetes, o la adopción de sistemas de liquidación ex post de la bonificación al viajero.

Dentro de la recomendación de observar todas las ayudas para compensar la insularidad en su conjunto, la CNMC cree que pueden valorarse mecanismos como un régimen de exenciones fiscales a residentes desligadas de la realización de desplazamientos. Al mismo tiempo,  se puede jugar con otras medidas que ya conviven con el descuento sobre el billete. Entre estas últimas figuran la bonificación al establecimiento de nuevas rutas, los descuentos en distintas tasas aeroportuarias o el estudio de posibles restricciones a la competencia generadas por las obligaciones de servicio público (OSPs).

Escalada en el descuento

Las ayudas a la conectividad de las islas se remonta a los años 60 (vuelos a Canarias, Ifni y Sahara español). Y la bonificación porcentual sobre el precio del billete de la que disfrutan los residentes en las islas se ha ido incrementando progresivamente, según recuerda la CNMC en su informe.

Entre los años 80 y hasta 2016, suponía entre el 10% y el 50% de la tarifa; en julio de 2017, se incrementó al 75% para los trayectos interinsulares; y en julio de 2018 se incrementó al 75% para los trayectos con el resto del territorio nacional.

En la UE, las bonificaciones en las tarifas de servicios de transporte aéreo para residentes se encuadran dentro del régimen de ayudas otorgadas por los Estados, contenidas en los artículos 107, 108 y 109 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, y en el artículo 51 del Reglamento (UE) Nº 651/2014 de la Comisión de 17 de junio de 2014, por el que se declaran determinadas categorías de ayudas compatibles con el mercado interior en aplicación de los artículos 107 y 108 del Tratado, por el que se declaran compatibles con el mercado interior las ayudas de carácter social para el transporte en favor de residentes en regiones alejadas.

Fuente: Cinco Días