La Agencia Tributaria le afeó querer beneficiarse de un «paraíso fiscal» sin poder probar que era allí donde vivía

MADRID, 2 Jul. (EUROPA PRESS) –

La Audiencia Nacional (AN) ha dado la razón a Hacienda al rechazar un recurso del empresario, coleccionista de arte y mecenas Francisco Daurella, que recurrió la sanción de 2,5 millones de euros que se le impuso alegando que a efectos fiscales residía en Mónaco. Sin embargo, desde la Agencia Tributaria se recabaron una serie de indicios que apuntaban a que habría pasado en España más de la mitad del tiempo, entre ellos reservas en hoteles, el pago de cuotas de gimnasios y clubes deportivos o la compra de cápsulas de café.

Hacienda recopiló una «abundancia de datos» que acreditarían su presencia en España durante más de 183 días al año, el límite fijado por ley para considerar la residencia habitual de una persona. Así lo sostiene la Sala de lo Contencioso de la AN, que confirma la sanción, derivada de una liquidación de impuestos por un total de 1.824.599 euros en concepto de IRPF por los años 2008, 2009 y 2010, según una sentencia a la que ha tenido acceso Europa Press.

Entre los indicios recabados por Hacienda figura que Daurella esos años tuvo una «intensa vida pública» en actos sociales, como reflejan imágenes o vídeos publicados en internet; en reuniones de fundaciones o en consejos de administración de algunas empresas.

Consta igualmente que el empresario, nacido en Barcelona, hizo movimientos bancarios, recibió paquetes, emitió facturas (una referida a una cacería), aparecía en reservas de viajes y de hoteles, sin que Daurella «aportara justificante de los viajes de ida y vuelta para asistir a cada uno de los eventos expuestos».

Sobre bajo qué techo pasaba sus días en España, la Agencia Tributaria señala que Daurella no tiene inmuebles a su nombre, pero sí se localizaron más de uno a nombre de su esposa y en algunos de estos lugares los inspectores descubrieron «consumos eléctricos».

Además, una empresa de distribución reconoció haber entregado cápsulas de café en una vivienda en la que estuvo domiciliado el coleccionista antes de declararse no residente, mientras que sus cuentas reflejaban pagos de seguros y cuotas de gimnasios o clubes de golf, polo o fútbol, la mayoría en la provincia de Barcelona.

DOCUMENTACIÓN «INSUFICIENTE»

Para la AN, la sanción está bien motivada porque Daurella no ha justificado que su residencia efectiva era el Principado de Mónaco, donde no hay un impuesto sobre la renta para los extranjeros. Así se «deduce» la «existencia de una culpa, al menos a título de negligencia, al no aportar prueba de su residencia en dicho país».

Impulsor de la empresa Cobega y coleccionista de más de 2.000 obras de arte sobre todo catalán, Daurella presentó como documentos que acreditarían su residencia en la ciudad-estado la ‘Carte de résident’ de Mónaco, copia de certificados de residencia expedidos por el Cónsul General de Marsella y tres contratos de alquiler.

Pero para la AN, «ninguna» de esa documentación, que considera «insuficiente», sirve para demostrar su residencia fiscal en Mónaco, ya que la carta de residencia «no deja de ser una documentación para cuya obtención solo hace falta aportar un título de propiedad o de alquiler y la acreditación de medios económicos suficientes».

Tampoco aceptan los magistrados el haber presentado contratos de alquiler, dado que de esa «posesión», explican, «no se puede deducir, sin más, su ocupación efectiva como residencia habitual».

«En definitiva, por la Administración se ha aportado prueba suficiente de la que poder deducir que el recurrente tiene su residencia efectiva en España, sin que por él se haya realizado esfuerzo alguno en acreditar la realidad de su residencia en el Principado de Mónaco, más allá de la aportación de una documental de la que no se puede deducir dicha circunstancia», concluyen en la sentencia, del pasado 8 de junio y que puede ser recurrida.

Los magistrados respaldan así la inspección realizada por la Agencia Tributaria, que también señaló que Daurella tuvo conductas «negligentes» al no demostrarles que residiera habitualmente en Mónaco. Hacienda castigó su «dejadez, la falta de colaboración por pretender su residencia en un paraíso fiscal, que conllevaría importantes beneficios en su fiscalidad, sin poder probarlo, bien por no disponer de tal prueba, bien por negarse a aportarla».

Una de sus hijas, Mercedes Daurella, fue condenada en 2017 a dos años de cárcel tras reconocer que había defraudado a Hacienda más de 1,5 millones de euros entre 2011 y 2013 al declarar «falazmente» que su residencia era Mónaco cuando, en realidad, vivía en España.

Fuente: Europa Press