MADRID, 19 Oct. (EUROPA PRESS) –

   PARIS, 19 (DPA/Ep)

   La «fuerte expansión» de las energías renovables y de los vehículos eléctricos han provocado que las emisiones globales de CO2 «solo» crezcan un 1 por ciento este 2022 a pesar de la crisis energética mundial que está llevando a los países a quemar más carbón en vez de gas, según ha anunciado este miércoles en París la Agencia Internacional de la Energía (AIE).

   Las emisiones procedentes de los combustibles fósiles aumentarán en torno a un 1 por ciento este año, que es apenas una parte del incremento del año pasado. Un análisis de la AIE de los últimos datos a nivel mundial mostraban que las emisiones de CO2 podrían aumentar desde los 300 millones de toneladas hasta 338.000 millones de toneladas en 2022.

   Sin embargo, la cifra es mucho menor que el salto cercano a los 2.000 millones de toneladas de 2021, que se debió a la rápida recuperación global después de la pandemia del coronavirus. El incremento de este año se debe a la generación de electricidad y a la recuperación del sector de la aviación después de la pandemia.

   La AIE prevé que la demanda de petróleo también aumentará más que cualquier otro combustible fósil en 2022, con un incremento de emisiones de CO2 de en torno a 180 millones de toneladas. Esto se debe principalmente al sector público, así como a las restricciones de transporte debidas a la pandemia que ya se han levantado. En torno a tres cuartos de este aumento en las emisiones de petróleo se espera que procedan de la aviación.

   El director de la IEA, Fatih Birol, ha señalado que «la crisis energética global derivada por la invasión de Rusia sobre Ucrania ha provocado el despegue de numerosos países para utilizar otras fuentes de energía para sustituir la demanda de gas natural que Rusia ha retenido al mercado».

   En ese sentido, considera que es alentador que las energías solar y eólica están rellenando parte de esa brecha mientras que el incremento del uso del carbón apunta que será relativamente pequeña y temporal.

   «Esto significa que las emisiones de CO2 están creciendo menos rápido este año de lo que algunos temían y que las acciones políticas de los gobiernos están logrando cambios estructurales reales en la economía de la energía», ha subrayado Birol.

Fuente: Europa Press