MADRID, 11 Mar. (EDIZIONES) –

En el contexto actual de precios energéticos elevados y con la invasión rusa de Ucrania mucho se preguntan si existe el riesgo de que haya un desabastecimiento de combustibles o de alimentos en España. Pero, ¿qué opinan los expertos de esa posibilidad?

Las imágenes de gente cargando el maletero del coche con un montón de paquetes de papel higiénico han vuelto a la memoria de muchos, pero las autoridades europeas y nacionales aseguran que no hay motivo para precuparse, al menos por ahora. Otra historia será la escalada en los precios de determinados productos y las preocupaciones de agricultores y transportistas.

Tanto es así, que algunos establecimientos han limitado el número de botellas de aceite de girasol que los clientes pueden comprar a fin de contener el impulso de hacer acopio de un producto tan utilizado en la cocina y del que Ucrania es uno de los principales suministradores. De hecho, su precio ya se ha incrementado debido al conflicto.

El ministro de Agricultura, Luis Planas, ya ha salido al paso sobre este asunto y ha asegurado que el volumen de stock de enlace de aceite de oliva permite dar tranquilidad y seguridad a los consumidores, y que en ningún caso va a haber problemas de abastecimiento de este producto en todas sus categorías. Sin embargo, no descarta un aumento del precio de aceite de oliva, una realidad que ya notan los bolsillos de los consumidores.

Otro producto que escasea son los cereales. De hecho, Cooperativas Agro-alimentarias de España ha solicitado a Planas, que de «manera extraordinaria», se autoricen las importaciones de cereal, principalmente maíz, de Estados Unidos, Argentina y otros
países productores, para hacer frente al consumo diario de casi 100.000 toneladas. Y es que Ucrania suministraba a España una media anual de 2,77 millones de toneladas de maíz, casi un tercio de la demanda.

Más negro ven el futuro inmediato las organizaciones agrícolas más representativas de Murcia (COAG, ASAJA y COAG), región considerada la huerta de Europa. Según sus cálculos, las reservas de grano (trigo, maíz y leguminosas) almacenadas en los puertos españoles y destinadas a la alimentación ganadera «puede durar unos 25 días o un mes».

A la falta de los productos en sí se une otro problema que afecta a la cadena logística que hace que los alimentos lleguen al supermercado y, de ahí, a las despensas. El precio de los combustibles. En máximos desde hace semanas, la Asociación del Transporte Internacional por Carretera (Astic) ha advertido de la «debacle económica y desabastecimiento» al que España se enfrenta si el Gobierno no adopta medidas «de forma inmediata».

La patronal recuerda que el transporte de mercancías por carretera es «imprescindible» para abastecer tanto a la población como a casi todos los sectores económicos, sobre todo en un país como España, donde el 95% del movimiento terrestre de mercancías y el 70% de las exportaciones a Europa se realiza por carretera a cargo de 360.000 camiones.

Otro problema añadido en esta mezcla es el de la inflación. El dato dado a conocer hoy por el INE indica que el IPC en febrero fue del 7,6%. Sin vincularlo a la guerra en Ucrania, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha calificado de «muy preocupante» la subida de los precios de los alimentos en febrero, principalmente en varios productos básicos, como la fruta fresca (3,8%), las legumbres secas o en conserva (3,1%) y, sobre todo, los alimentos para bebés, cuyo precio se ha disparado un 5%.

En este contexto y ante las sombrías perspectivas en la evolución de los precios, la OCU ha reclamado que se plantee la creación de cheques de alimentos para las familias más vulnerables.

Al margen de todas estas consideraciones, desde la Unión Europea (UE) no se contempla la posibilidad de un riesgo inmediato de desabastecimiento de alimentos. Sin embargo, sí que hacen hincapié en un aumento de los precios debido al incremento de los costes de producción.

Esa es al menos la opinión de los expertos de los Veintisiete reunidos por la Comisión Europea de Seguridad Alimentaria de la UE en una reunión celebrada esta semana para evaluar el impacto de la guerra.

En la misma línea se ha pronunciado Planas, que la semana pasada quiso lanzar un mensaje de tranquilidad a la población y reiteró que no existe, al menos en el corto plazo, tal riesgo.

«Quiero trasladar un mensaje de tranquilidad y de serenidad a los ciudadanos. No existe riesgo de desabastecimiento alimentario a corto plazo. Nuestra preocupación es la de asegurar el aprovisionamiento, más allá de la subida de precios, para disponer de cantidad sufuciente para la alimentación animal», aseguró el ministro tras una reunión del Comité Asesor Agrario.

Fuente: Europa Press