Renault está dispuesto a “estudiar con interés” la propuesta de fusión con Fiat Chrysler Automobiles (FCA) que los convertiría en el tercer grupo mundial del sector, anunció este lunes la compañía francesa tras celebrar una reunión de su junta directiva convocada con este único propósito. La noticia, filtrada este domingo a la prensa, ha generado grandes expectativas en el mercado automovilístico. La oferta estima que ambas compañías se ahorrarían conjuntamente unos 5.000 millones de euros anuales con las sinergias generadas por la operación. Los dos gigantes europeos han experimentado un fuerte repunte de sus acciones en los mercados.

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“Tras una cuidadosa revisión de los términos de la propuesta amistosa de FCA, el consejo de administración decidió estudiar con interés la oportunidad de esta combinación empresarial”, dijo Renault en un comunicado, en el que prometió que habrá nuevas declaraciones “a su debido tiempo, para informar al mercado de los resultados de estas discusiones, de acuerdo con las leyes y regulaciones vigentes”.

Aunque la última palabra la tiene el Ministerio de Economía, según ha precisado el Elíseo, la portavoz del Gobierno de Emmanuel Macron, Sibeth Ndiaye, adelantó este lunes que el Ejecutivo es “favorable” al proyecto de fusión. Eso sí, subrayó en la cadena BFMTV,  siempre y cuando “las condiciones en que esta se realice sean a la vez favorables al desarrollo económico de Renault y, evidentemente, a los asalariados de Renault”. El Estado tiene un 15% de participación en la empresa gala.

En Italia, el Gobierno también se ha pronunciado. El vicepresidente y ministro del Interior, Matteo Salvini, que acaba de obtener un resultado que le otorga una tremenda autoridad en el Ejecutivo, consideró que si la propuesta beneficia a los trabajadores y no se pierde empleos, se vería con buenos ojos. De hecho, el líder de la Liga calificó la operación como «brillante» y aseguró que «si Fiat crece, es una buena noticia».Fiat, sin embargo, perdió su presencia laboral en Italia cuando realizó la fusión con Chrysler. Solo en Turín, sede de la marca de la familia Agnelli, se perdieron unos 120.000 empleos directos e indirectos.

El grupo FCA, que ideó y presidió hasta su muerte el pasado julio el italiano Sergio Marchione, buscaba desde hacía tiempo una ampliación que le permitiese entrar en otros mercados y suplir algunas carencias de la compañía. Michael Manley, nuevo director ejecutivo del conglomerado, ha diseñado un plan para cubrir todos los segmentos del mercado. El grupo resultante (Chrysler, Renault y Nissan-Mitsubishi) sumaría 16 millones de vehículos al año, por delante de los grupos Volkswagen (10,6 millones) y Toyota (10,59 millones).

El rumor de una posible fusión hizo reaccionar favorablemente a las bolsas. Las acciones de Renault y de Fiat Chrysler Automobiles (FCA) rebotaban más de un 10% en la mañana de este lunes. En concreto, los títulos del grupo francés han llegado a avanzar cerca del 16% poco después de la apertura de la Bolsa de París, con un precio de 57,51 euros por acción, mientras que los de FCA han llegado escalar hasta casi un 20% en Milán, aunque luego la subida se ha moderado. Según la propuesta italiana, la nueva compañía estaría controlada al 50% por los accionistas de ambas firmas. La fusión daría lugar al tercer mayor grupo mundial de automoción y cotizaría en las Bolsas de París, Milán y Nueva York.

8,7 millones de vehículos al año

La propuesta del fabricante italoamericano destaca que las ventas anuales del nuevo grupo alcanzarían los 8,7 millones de vehículos, con una «fuerte presencia en regiones y segmentos claves. El que sería el tercer «fabricante de equipamiento de origen» del mundo tendría a través de sus múltiples marcas comerciales «una cobertura completa del mercado, desde el lujo al segmento del gran público», destaca FCA. Y podría afrontar el futuro «con un fuerte posicionamiento en nuevas tecnologías, como los vehículos eléctricos y autónomos».

Renault compensaría pues el retraso que lleva FCA en el sector de vehículos eléctricos y su debilidad en Europa y a cambio accedería a una sustanciosa parte del mercado norteamericano, dominado por los vehículos SUV y las camionetas, que no son el punto fuerte del fabricante francés. Además, la propuesta de FCA asegura que la fusión no supondría el cierre de ninguna planta de producción y permitiría a ambos fabricantes ahorros superiores a los 5.000 millones de euros anuales, adicionales a los que reporta a Renault su alianza con Nissan y Mitsubishi.

Fuentes conocedoras de la oferta señalan que las conversaciones para la fusión de FCA y Renault habían comenzado ya bajo el mandato del anterior presidente de la compañía francesa, Carlos Ghosn, informa France Presse. El arresto de Ghosn a finales de noviembre en Tokio (Japón) por presuntas malversaciones abrió una crisis en la alianza Renault-Nissan-Mitsubishi. La fusión con FCA reforzaría a la firma francesa en el reparto de fuerzas de esa alianza, que «deja una puerta abierta», según las mismas fuentes, a un acercamiento de los fabricantes japoneses.

Fuente: El País