La geopolítica mundial es bipolar entre China y EE UU y todo el mundo mira a Europa para buscar un contrapeso. Las elecciones europeas han sido otra oportunidad para reforzar el proyecto europeo pero la realidad es que sale debilitado. El escenario más negativo de un grupo eurófobo con capacidad para bloquear el Parlamento y las instituciones no se ha producido y muchos respiramos con alivio el pasado domingo.

Pero el bipartidismo, el pilar del desarrollo europeo, se ha diluido con la crisis. En 2004 los populares y socialdemócratas sacaron el 60% de los votos. En 2019 han caído con fuerza y han emergido los liberales y los verdes. Desde 2015 el parlamento español se ha fragmentado en cuatro partidos y el resultado ha sido inestabilidad política y parálisis legislativa. Este es el escenario más probable para el parlamento europeo en los próximos cinco años.

En España la participación ha subido significativamente al coincidir con elecciones municipales y autonómicas. Mayoritariamente los españoles hemos votado la misma lista europea que en nuestro ayuntamiento y comunidad autónoma. La mayoría de votantes han metido la papeleta del parlamento europeo sin conocer las propuestas que ese partido proponía para Europa. Los periodistas de Bruselas se quejan que cuesta mucho conseguir espacio en sus medios para hablar de Europa. Y los editores en España no hablan de Europa ya que apenas tiene interés, pierden lectores, oyentes y telespectadores y bajan sus ingresos por publicidad.

En Europa el poder sigue residiendo principalmente en los estados porque los ciudadanos seguimos votando en clave local. Macron que pretendía ser el Júpiter europeo ha sido segunda fuerza por detrás de la extrema derecha con apenas el apoyo del 20% de los franceses. Merkel está de salida y su partido ha caído con fuerza en las elecciones por debajo del 30%. El Brexit ha hecho saltar por los aires el sistema bipartidista británico. Los socialistas españoles y portugueses ganan peso con los británicos de salida y sus homólogos hundidos en Alemania y desaparecidos en Francia. La extrema izquierda que emergió con la crisis y los errores de política económica como Syriza y Podemos se diluyen gracias al éxito de la política monetaria de Mario Draghi reduciendo el desempleo. La extrema derecha con un fuerte componente nacionalista sube y se extiende a más países.

Europa necesita aumentar su presupuesto para compensar crisis asimétricas en sus países miembros, especialmente dentro del euro. Necesita un seguro de desempleo común y un seguro de depósitos común. Necesita cambiar su regulación para adaptarse a la realidad de la inteligencia artificial. Necesita aprovechar el reto del cambio climático para aumentar la inversión y la innovación. Necesita adaptarse a los nuevos retos de movilidad en sus ciudades. Tomar medidas para luchar contra la desigualdad. Necesita una política migratoria inteligente para afrontar el reto del envejecimiento.

Como nos enseñó Heráclito, hace 2500 años, todo cambia y nada permanece. El mundo cambia a toda velocidad y el cambio necesita liderazgo. Y lamentablemente el liderazgo en Europa sale debilitado tras estas elecciones.

Fuente: El País