Escala a lo más alto del ranking de competitividad Singapur, que destrona a Estados Unidos, lastrado también por las tensiones comerciales que el presidente Donald Trump ha desatado. Los líderes en competitividad en la UE son Holanda y Dinamarca, que ceden dos puestos; Suecia, que se mantiene en el noveno: e Irlanda, que da un salto espectacular al pasar del 12 al siete en solo un año. “Irlanda ha hecho las cosas bien. Ha usado las recetas clásicas de impuestos bajos y fomento del empleo”, asegura a este periódico Arturo Bris, director del Centro de Competitividad Mundial del IMD.

Europa retrocede en competitividad mientras España aguanta el tipo

El caso español muestra las dificultades para impulsar la competitividad. Porque aunque ha logrado mantenerse en la clasificación, lo hace en un muy modesto puesto 36, y además no logra remontar al 34 que ostentaba en 2017. Lo que más lastra a España son sus altos niveles de desempleo, el agujero en sus finanzas públicas y su política fiscal. En el lado positivo suma su inversión internacional y su sistema de salud y medio ambiente.

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“En España no existe la política de competitividad. No hay una estrategia de país. Ni siquiera se entiende correctamente lo que significa la competitividad, que no es la capacidad de competir, sino la de generar prosperidad”, repite al otro lado del teléfono el director de la escuela de negocios que cada año elabora este ranking. Los expertos del Centro de Competitividad Mundial del IMD apuntan varios retos que deberá hacer frente España. Entre otros, fortalecer la sostenibilidad del sistema fiscal a medio y largo plazo —incluyendo la reforma del sistema de pensiones—; un sistema de formación más adecuado a las necesidades actuales; impulsar la internacionalización de las empresas; reducir la excesiva regulación y promover la digitalización y adopción de tecnologías innovadoras.

Más allá de España, la caída general de Europa responde a varios factores. Uno de ellos es la incertidumbre del Brexit. La amenaza de guerra comercial también lastra a la UE, una de las zonas más afectadas por las tensiones entre Washington y Pekín. Pero no es la única, porque los dos protagonistas de las peleas comerciales también ven caer su clasificación. Estados Unidos pierde el primer puesto y cae al tercero. Y China pasa del 13 al 14. “La competitividad global ha caído en 2019. Un ejemplo de ello es España, cuyo puesto se mantiene pese a que en términos absolutos ha caído, pero menos de la media del resto de países”, concluye Bris.

Uno de los factores que contribuye a la bajada es el incremento del precio de los combustibles —el barril de brent ha pasado de 50 dólares a principios de año a los 70 actuales—, que impulsa la inflación, y por lo tanto reduce la competitividad. Beneficia, sin embargo, a países productores de gas y petróleo, como Qatar y Arabia Saudí, que experimentan las subidas más importantes.

Fuente: El País