Los socialistas han dado marcha atrás a una enmienda que habían respaldado previamente, alineándose con PP y Vox

MADRID, 16 Nov. (EUROPA PRESS) –

Los socios parlamentarios del PSOE han afeado al grupo parlamentario que haya dado marcha atrás en su respaldo a la mención a la posible independencia futura de Escocia en el informe final redactado por la ponencia sobre las consecuencias del Brexit, al votar finalmente en contra en la Comisión Mixta para la UE.

En la votación previa del texto celebrada hace dos semanas por los miembros de la ponencia, el PSOE había dado su visto bueno a las enmiendas introducidas desde PNV y Junts para que se hiciera mención expresa a la posibilidad de que en un futuro Escocia celebre un nuevo referéndum de independencia y solicite su entrada en la UE.

Sin embargo, los socialistas han optado finalmente por rechazar los tres puntos en las recomendaciones finales del informe en los que se menciona tanto el caso de Escocia como también el de Irlanda del Norte, generando la «sorpresa» de sus socios nacionalistas, toda vez que estos además han denunciado que no habían sido informados de antemano de cómo se iba a proceder a votar el texto.

Así, el senador del PNV Luis Jesús Uribe-Etxebarría ha criticado que los puntos de la polémica, que en su momento rechazaron PP y Vox, se votaran por separado y ha pedido explicaciones a los socialistas por su «cambio de posición».

En su opinión, el PSOE mantiene con ello «la misma actitud» que el Gobierno británico en lo relativo al Brexit, a quien desde las instituciones europeas se viene pidiendo que «actúe de buena fe» y cumpla con los acuerdos firmados.

También la diputada de Junxt Mariona Illamola ha manifestado su incomprensión por el procedimiento y por el giro del PSOE. «Estos cambios merman la confianza que se pueda tener en ciertos grupos parlamentarios que van cambiando de postura», ha subrayado.

Asimismo, ha defendido que el texto propuesto lo que hace simplemente es constatar que en Escocia hubo un referéndum y su resultado y también la intención manifestada por la actual ministra principal, Nicola Sturgeon, de realizar una nueva consulta sobre la independencia. «No es una valoración», ha esgrimido, reconociendo que es un tema que de producirse seguro generará división entre los grupos parlamentarios.

NO SIRVE «LA POLÍTICA DEL AVESTRUZ»

Según Illamola, «se trata de enmiendas neutras que exponen la realidad». «Por esconderla o no reflejarla en un texto no va a cambiar», ha insitido, defendiendo que no debe primar «la política del avestruz» en esta cuestión.

En la misma línea se ha pronunciado el senador de EH-Bildu Gorka Elejabarrieta, que ha dicho no comprender «esa necesidad imperiosa de querer borrar» lo que se aprobó en la ponencia sino es por el «miedo» que existe y que lleva a «tapar» todo lo que tenga que ver que «naciones sin estado puedan decidir de manera libre y democrática su futuro».

«La realidad es tozuda e Irlanda del Norte y Escocia votarán y la UE y sus estados miembros tendrán que debatir tomar decisiones al respecto», ha subrayado. «Evitarlo, postergarlo y retrasarlo creo que no ayuda y me parece cuanto menos una actitud infantil», ha rematado.

En su intervención, el senador del PSOE José Luis Bolaños ha evitado ofrecer las explicaciones que los nacionalistas habían reclamado a su grupo. Así, solo se ha limitado a señalar que los socialistas no consideran que «el informe deba entrar en asuntos internos de terceros estados o asuntos constitucionales en los que esta comisión no debería inmiscuirse».

Finalmente, la comisión ha aprobado el informe y sus recomendaciones, con la salvedad de las tres que aludían a Irlanda del Norte y Escocia, para lo cual han votado en contra 31 de los diputados y senadores presentes, incluidos los de PSOE, PP y Vox, mientras que solo cinco las han respaldado.

EL TEXTO DE LA DISCORDIA

En concreto, el primero de los puntos suprimidos del texto inicial, al que ha tenido acceso Europa Press, hacía mención a la aplicación del Protocolo sobre Irlanda e Irlanda del Norte y cómo éste puede influir «en los intereses de la ciudadanía» norirlandesa. «No debe, por ello, obviarse que en el futuro los ciudadanos quieran expresar su voluntad de unificación de la isla», concluía.

El segundo de los puntos hacía mención al referéndum de independencia de Escocia de septiembre de 2014, señalando que el resultado negativo se debió «en parte por la duda sobre si dejarían de ser miembros de la UE», y destacaba que cuando se celebró el referéndum sobre el Brexit los escoceses votaron a favor de la permanencia.

En este sentido, el texto plantea que «no puede obviarse» que Sturgeon ya ha anunciado que solicitará un segundo referéndum de independencia y que el resultado del mismo sea la independencia de Escocia».

Por ello, advierte que llegado el caso si «Escocia solicita su ingreso en la UE, ésta tendrá el derecho a materializar dicha voluntad democrática mediante la preceptiva solicitud de adhesión al Consejo y el cumplimiento de los criterios establecidos al efecto por la UE».

Fuente: Europa Press