Califica de «100% segura» la línea y equipara al maquinista con un conductor de bus «bajando por Despeñaperros» en una declaración técnica

   SANTIAGO DE COMPOSTELA, 13 Oct. (EUROPA PRESS) –

   El ex director de seguridad en la circulación de Adif, Andrés Cortabitarte, ha asegurado que ninguna norma le «amparaba» para ordenar la colocación de una baliza antes de la curva de A Grandeira, en Angrois (Santiago), donde el descarrilamiento de un tren Alvia que circulaba con un exceso de velocidad en julio de 2013 dejó 80 muertos y 145 heridos.

   Lo ha destacado en su declaración en la tercera jornada del juicio por el accidente, una semana después de que lo hiciera el otro acusado, Francisco Garzón, el maquinista del tren, al que despistó la llamada del interventor de Renfe.

   Ante las preguntas del fiscal –en un interrogatorio que ha durado una hora y 40 minutos– y a las de su abogado –durante otra hora y 10 minutos–, Andrés Cortabitarte ha señalado que el concepto de ‘cambio significativo de la velocidad’, que implicaba una disminución de un 40 por ciento, fue introducido por la comisión de investigación de accidentes ferroviarios (CIAF) después del siniestro.

   Fue una vez pasada la tragedia, y no antes, según ha argumentado el ex alto cargo, cuando se «normativizó» que estos cambios bruscos de velocidad –como se les conoce también en argot ferroviario– han de ser señalizados o balizados, como ocurrió en A Grandeira.

   Así, ha señalado en reiteradas ocasiones que «ni en 2011 ni en 2012» era preciso señalizar estas transiciones. Es más, «si hubiera puesto una baliza hubiera incumplido el reglamento», ha justificado. Andrés Cortabitarte estuvo al frente de la dirección de seguridad desde 2002 hasta 2013, año en el que dejó el departamento, justo unos meses antes del descarrilamiento.

«ANTES NO EXISTÍA ESO»

   «Por normativa no se señalizaba. Las curvas y los cambios de velocidad por tramo no se señalizaban antes. Ahora hay otra forma. Yo no puedo haber señalizado porque incumpliría», ha respondido, ante la insistencia del representante del Ministerio Público.

   En este sentido, ha resalado que el maquinista, «como es conocedor de la línea, en todo momento sabe dónde tiene que empezar a frenar». «¿Ahora está normativizado de otra forma? Sí, se ha normativizado de otra forma todo ello. Antes no existía eso, señor fiscal», ha resuelto.

TECNICISMOS Y NORMAS

   Las referencias a normativa y términos técnicos propios del sector ferroviario han marcado la tónica de la declaración del ex director de seguridad en la circulación de Adif, quien ha eludido responsabilidades en el accidente del tren Alvia por el que se sienta en el banquillo de los acusados, por 80 homicidios y 145 delitos de lesiones por imprudencia profesional grave.

   En su intervención ha optado por ser «didáctico» y ha indicado que se sabe los temas «de memoria», si bien por momentos ha habido silencios prolongados que precedían a amplias explicaciones.

   Cortabitarte ha comenzado negando que él tuviese competencias en la materia por la que se le acusa, la evaluación de riesgos en la línea. Con todo, más adelante ha apuntado a su participación en «reuniones en que se plasman las particularidades o deficiencias del sistema ferroviario para analizar inversiones si hay que mitigar» riesgos.

   Buena parte de sus casi tres horas de declaración las ha utilizado para señalar a otros responsables. Ha apuntado al maquinista, principalmente, con frases bastante rotundas: «La causa del accidente es el incumplimiento del maquinista de la velocidad»; «Eso (hablar por teléfono con el interventor) no puede hacerlo, es que es ilegal hacerlo»; «Si hubiese frenado cuatro segundos antes, no estaríamos aquí».

   Pero también ha señalado a la unión temporal de empresas (UTE) que conformaban Siemens y Dimetronic, que se encargó de aportar un dosier de seguridad a Adif como entidad «que construye».

   Tampoco ha dejado sin mencionar al evaluador independiente (Ineco), ni a la operadora ferroviaria, Renfe, de la que no recibió «absolutamente nada» a pesar de que un jefe de maquinistas (José Ramón Iglesias Mazaira) había señalado los riesgos de la curva.

   Además, ha relatado cómo su homólogo en Renfe le pidió permiso para desconectar el sistema de control de la velocidad ‘ERTMS’, una cuestión que concedió aunque no era necesario, según ha afirmado, porque el tren podía circular con ‘Asfa’ y con ‘ERTMS’, tal y como «estaba autorizado».

   Ante el fiscal ha rechazado que el tramo en el que se produjo el siniestro –una curva pronunciada después de un largo trayecto casi rectilíneo y lleno de túneles– tuviese un carácter «singular». No obstante, después advirtió que el maquinista «ha estado hablando 100 segundos en el sitio más importante que hay en la línea».

   En otros momentos de su declaración, el ex jefe de seguridad de Adif calificó de «100% segura» la línea y equiparó al maquinista con un conductor de autobús «bajando por Despeñaperros» despistado o un piloto de avión hablando con otro piloto en el momento del aterrizaje.

PROTESTA EN EL EXTERIOR

   En esta tercera jornada por el juicio del siniestro ocurrido hace casi una década ha sido notable la ausencia de la mayoría de abogados de las acusaciones –participan un total de 91, casi todos ellos de víctimas del siniestro–.

   Lo que no ha faltado este jueves ha sido la presencia de varios de los afectados a las puertas del edificio judicial. Es más, tanto a la entrada como a la salida de Cortabitarte, alguna víctima le ha proferido insultos y reproches.

   «Buenos días, ¿qué tal estás hoy? ¿estás mejor?», le ha preguntado una mujer, de manera irónica, después de que la semana pasada se aplazase su declaración como acusado para que se pudiera «reponer» –en palabras de la jueza– del golpe recibido el primer día por el padre de una de las víctimas mortales.

   Asimismo, la mujer le ha mandado «recuerdos de los compañeros del metro de Valencia». Y es que Cortabitarte también actuó como perito en el juicio por este otro siniestro ocurrido en 2006 y que dejó 43 muertos y 47 heridos.

   Ya a la salida de la Cidade da Cultura, una vez concluida su declaración, otro hombre le ha llamado «mentiroso», «desgraciado» y «falso». «¡Así te pudras en la cárcel! ¡Si te pudiera pillar, se te quitaba la gilipollez, chulo de mierda!», le ha espetado.

Fuente: Europa Press