Un informe de Asuntos Internos desvela los mensajes que se cruzaron a finales de 2018 sobre el papel que jugaron en ese operativo

MADRID, 11 Dic. (EUROPA PRESS) –

El que fuera número dos de Interior, Francisco Martínez, intercambió mensajes por ‘whatsapp’ con el Director Adjunto de la Policía (DAO) Eugenio Pino para ponerse de acuerdo en maniobrar con la intención de que la operación ‘Kitchen’ no les terminara por afectar judicialmente. «Eugenio, visto lo visto no creo que tengan gran cosa», decía Martínez en un mensaje a Pino enviado el 11 de noviembre de 2018.

Esta conversación, que consta en el informe redactado por la Unidad de Asuntos Internos de la Policía (UAI), al que ha tenido acceso Europa Press, recoge los datos del volcado del teléfono móvil intervenido a Martínez en el marco de la pieza separada que se instruye en el Juzgado Central de Instrucción número 6 sobre esa operación sufragada con fondos reservados para espiar al extesorero del PP Luis Bárcenas.

«Sobre fondos reservados todo es secreto. No se puede confirmar ni desmentir. Tampoco se puede decir nada de confidentes: ni confirmar ni desmentir. Si lo hiciésemos cometeríamos delito. Y mejor borremos los mensajes después de mandarlos, ¿ok?», escribía Martínez a Pino, a continuación.

Tras esto, Pino le responde que cree «sinceramente que hay una campaña» y que quizá las informaciones salgan de su «antigua casa» –en alusión al Ministerio del Interior probablemente–. «No tienen nada porque no hay nada», insiste Pino.

«SERÍA COJONUDO TENER INFORMACIÓN DE OTROS CONFIDENTES»

En ese mismo cruce de mensajes, Martínez le pide al ex DAO que dado que «habrá notas de muchas cosas», toda la información que pueda recabar les será útil. «También sería cojonudo tener información sobre confidentes que intervinieran en otro tipo de operaciones policiales, principalmente si afectaban a otros partidos», indica.

Tras ese 11 de noviembre en el que mantienen una conversación extensa, el 2 de diciembre de ese año, abordan la posible desclasificación de información confidencial a petición de la Audiencia Nacional, ante lo cual Martínez ofrece a Pino hablar. «Hablamos, pero lo tengo claro, fue un operativo de Inteligencia en apoyo de PJ (Policía Judicial)», le contesta el ex DAO.

Martínez coincide con él en que «lo de PJ lo justifica todo», pese a lo cual le propone «algunas ideas». «Por ejemplo, dicen que se robó a Bárcenas, ¿acaso denunció un robo alguna vez?», expone, a lo que Pino responde que no y que «además le preguntaron y dijo que nada de nada».

La Unidad de Asuntos Internos de la Policía (UAI) apostilla que esta alusión al hecho de que el ex tesorero del PP no denunciara ningún robo se usa «como elemento que refuerza la legalidad de la actuación».

¿QUÉ PROBLEMA HAY EN PAGAR POR INFORMACIÓN?»

En otra conversación del 11 de diciembre de 2018, a un día de que Sergio Ríos –chófer de Bárcenas y condifente de la Kitchen– se negara a declarar ante el entonces juez instructor Diego de Egea, Pino y Martínez hablan de las informaciones periodísticas que señalan que en la ‘operación Kitchen’ «se pagó a cambio de información» y que «se robó».

«¿Pero qué problema hay con pagar por información? Dicen que es un informe de un folio», preguntó el exsecretario de Estado, a lo que Pino le tranquilizó diciéndole que «ninguno, pero algo hay que decirle al juez. Está bien dicho». «Es que no hay problema ninguno. Alguien está detrás intentando enredar», concluyó el ex DAO.

El ex DAO también trató de aportarle información al número dos de Interior, ambos imputados en la Kitchen, sobre la operación reconociendo la existencia de cuatro confidentes, uno de los cuales –al que posteriormente se denomina ‘cocinas’– habría sido pagado en tres diferentes etapas en relación con el manejo de fondos por el comisario Andrés Gómez Gordo, un tal «Marcelo» y el propio José Manuel Villarejo, el comisario jubilado que es el principal investigado en esta causa y que permanece en prisión desde noviembre de 2017.

«ESCOLTA, PRESO, EMPRESARIO, FAMILIA»

En otro momento de la conversación, vía aplicación whatsapp, Pino desvela al responsable político que hasta donde él sabe había «cuatro confidentes». Ante el requerimiento de éste sobre quienes eran (no sus nombres), sobre los trabajos que desempeñaban, le contesta: «Un escolta, preso, empresario, familia».

Al hilo, Martínez le dice a Pino que Bárcenas tuvo a su alrededor informadores que dieron todo tipo de información y algunos de ellos llegaron a cobrar hasta 3.000 euros al mes, por lo que le ha llegado. Pero Pino le responde que no, que «lo máximo fue 1.500-2.000» euros.

«Creo (…) Con cocinas pasó así», responde Pino. Un dato que resultó de interés para Martínez, que confesó que «esta información es muy importante». «Todo lo que puedas concretar, este tipo de datos vendrá muy bien», añade.

Sobre otro de los investigados, el exmando policial también implicado Enrique García Castaño, alias el «Gordo», señalan que tuvo en este asunto un papel secundario apoyando tan sólo en algunas citas o seguimiento. De ello se deduce, según los investigadores, que o bien el ex DAO no quería explicitar en su comunicación con Martínez el verdadero papel desempeñado por el ‘Gordo’ o bien disponía de un conocimiento limitado respecto a alcance y objetivos de la operación.

Según estas escuchas, Pino señala que se habría convenido que la información obtenida en Kitchen debía ser transmitida a la UDEF, que era la policía judicial designada para investigar la trama Gürtel, y añade: «Yo no hacía el seguimiento, pero que lo de Suiza vino por ahí», otorgando el número 2 del Ministerio gran valor al hecho de que las informaciones obtenidas hubiesen sido grabadas en GATI, un mecanismo que garantiza la necesaria coordinación entre las investigaciones.

Esta coordinación entre investigaciones, sin embargo, no se llevó a cabo hasta 2015, dos años más tarde del inicio de la operación Kitchen, y con un contenido que difiere de la información realmente obtenida, como ya comunicaron los investigadores al juez instructor del caso, Manuel García Castellón.

Asuntos Internos concluyen que, una vez la investigación en curso es objeto de publicación en la prensa, Francisco Martínez trata de recabar información a través de Pino (de ahí los mensajes cruzados), si bien «muestra un aparente desconocimiento de la operación que no resulta congruente con el contenido de los chats, protocolos notariales y notas» que aparecen en su teléfono.

Entre los mensajes recabados para investigación, destaca otro fechado el 12 de diciembre de 2018 en el que el número dos de Interior se preocupa por el estado de Pino ante la investigación judicial, a lo que éste responde: «Vamos a ver, no tengo nada que ver y se he hecho algo es porque legalmente podía, de verdad Paco. Todas las noticias que se filtran es contra vosotros, más Cosidó (Ignacio, exdirector general de la Policía) que tú, y eso es lo que debes tener en cuenta».

VILLAREJO EN LA «DINÁMICA DE JODERLO TODO»

Interesado sobre la existencia de maniobra política, Martínez es tranquilizado por el ex DAO, que añade que Villarejo (alias PPK) «está en la dinámica de joderlo todo» y no por política sino «por desviar hacia arriba». Añade que «alguien le está señalando y necesita haber recibido órdenes, porque si no ¿A quién obedecía?», y Martínez remata en respuesta: «Obviamente todo fue legal para todos. No hay más. Lo demás son inventos y venganzas de PPK».

Pino añade como colofón a esta conversación que «luego vendrá Sanz Roldán y ¿después? Quien no ayude. Su mujer esta recabando dinero y ay de quien no se lo dé. Cuando salga peor».

Fuente: Europa Press