Las cifras son espectaculares. El capital riesgo invirtió en España más de 8.500 millones de euros en España el año pasado, un 42% más que en 2018 y récord histórico, gracias a operaciones gigantes como la adquisición de un 37% de Cepsa por parte de Carlyle, así como la de Dorna por parte del fondo de pensiones de Canadá CPPIB junto a Bridgepoint y la de la Universidad Europea por Permira. El presidente de la asociación español de capital crecimiento e inversión –léase capital riesgo–, Ascri, Miguel Zurita, adelantó que el comienzo del año en el sector es positivo y que todavía es pronto para valorar el nuevo Gobierno.

Zurita ha señalado que los cambios fiscales llevados cabo en Navarra y País Vasco, comunidades con partidos que lideran el Gobierno central son muy positivos. «El Gobierno actual puede ser difícil de convencer, pero si ejecuta los cambios, la seguridad jurídica que dará será total», ha asegurado Juan Leach, vicepresidente de la asociación.

Uno de los cambios que solicitan es que se mejore «la fiscalidad de los partícipes al momento de cobro de las rentas mediante la reducción de los tipos asociados al rescate de los planes de pensiones y equipararlos con la fiscalidad de los fondos de inversión», según consta en un documento de la asociación.

Y no solo los partícipes, también los gestores están penalizados por la fiscalidad. Ahora tributan como rentas del trabajo y Ascri quiere que coticen como rendimientos del capital (como intereses de los depósitos, dividendos o la venta de acciones), gravados con un tipo de entre el 19% y el 23%. Es decir, que tributen a un tipo máximo del 23%, en lugar de al marginal de la tarifa del IRPF, que en algunas comunidades ronda el 50%. Cierto es que en actual Ejecutivo ya anticipó su intención de elevar la tributación para las rentas del capital a un máximo del 27%. «Si nos equiparasen en cuanto al régimen fiscal a otros países europeos podríamos conseguir mucha inversión y muchas gestoras vendrían al país», ha señalado Leach.

Uno de los problemas desvelados por Ascri es la dependencia del capital exterior especialmente en captación de recursos, con Fundico, dependiente de la entidad pública ICO, y del Banco Europeo de Inversiones. El objetivo es que los planes de pensiones y las aseguradoras aceleren su apuesta por inversiones alternativas, entre las que está el capital riesgo. La captación de recursos, de hecho, cayó un 17%, hasta los 1.813 millones de euros, mientras que las desinversiones sumaron 2.260 millones, un 11% más, un importe que en la realidad se duplica al sumar las plusvalías, puesto que ese importe es a coste de adquisición.

El presidente de la asociación ha indicado que mantienen fluidos contactos con la CNMV y con el Tesoro y ha adelantado que también han pedido reunirse con Unidas Podemos para desterrar la idea de tiburones que se tiene de una parte del sector en la opinión pública.Ya se sentaron con el gabinete de Pedro Sánchez antes de las elecciones y volverán a hacerlo para entregarle su carta a los reyes magos.

Fuente: Cinco Días