Las protestas del campo continúan. Y con más intensidad si cabe, auspiciadas por el temor al recorte del presupuesto de la política agraria común (PAC). Los agricultores y ganaderos reclaman soluciones para un sector en crisis que está al límite. El principal problema: los precios de venta son tan bajos que sin las ayudas europeas muchos de los pequeños productores no podrán continuar con el negocio. “No llegamos siquiera a cubrir los gastos”, clamaba en la protesta de Navalmoral de la Mata (Cáceres) el agricultor de frutas y hortalizas José Antonio Lorenzo.

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Entre los principales miedos del sector aparecen varios nombres propios: la propuesta del Consejo Europeo de recortar un 14% los fondos de la PAC del nuevo presupuesto comunitario, una mayor tributación del carburante en España, venta de productos a pérdidas o la subida del salario mínimo. Factores que influyen en la reducción de unos márgenes ya escasos. Los productores incluyen otro factor más para completar: la denominada por ellos como competencia desleal.

“Tenemos que cumplir unos requisitos y normas que luego no se pagan. Y acabamos consumiendo productos de fuera, más baratos porque no juegan con las mismas reglas”, argumentaba el agricultor José Antonio Lorenzo. Consignas como “El campo unido jamás será vencido” o “Si el campo muere, la ciudad no come” se escucharon durante toda la mañana.

El campo extremeño tenía este martes marcado en rojo. Unos 5.000 agricultores y ganaderos con 800 tractores bloquearon las principales carreteras de Extremadura, con cortes en al menos 12 puntos de la región. En uno de ellos, en la A-5 a la altura de Navalmoral, la vía estuvo bloqueada en ambos sentidos desde las once de la mañana hasta las seis de la tarde.

Los trabajadores del campo extremeño centraron sus demandas en la exigencia de un precio justo y mayor control de las subidas. “No puede haber tanta diferencia entre el precio de origen y el del supermercado. Mi padre vendía hace 40 años la carne de choto [ternera] y cordero al mismo precio que ahora. Es insostenible. Se deberían limitar las subidas de los intermediarios”, defendía Vidal Álvarez, cacereño de 63 años.

El sector argumenta que los pagos en origen o no suben o tienen unos incrementos ínfimos. Esto, unido al aumento de los costes, provoca que los márgenes de los negocios sean cada vez más estrechos. Tanto que en algunos casos su viabilidad depende de las subvenciones.

Esta demanda no es nueva, aunque parece que ahora su voz llega con más fuerza a la Administración. “El campo ha sido siempre muy paciente. Pero la situación ya es insostenible”, explicaban este martes varios agricultores al unísono.

Gran parte de las protestas giran en torno al precio que reciben por sus productos. Algo de lo que depende la sostenibilidad del campo. Los agricultores señalan que hay un precio de salida muy bajo que en el supermercado puede crecer hasta el 500%, como en el caso de las naranjas, según el índice de precios en origen y destino de los alimentos (IPOD) que elabora la organización agraria COAG. De esta forma, explican los afectados, prácticamente todo el beneficio se lo comen intermediarios entre el productor y el consumidor y los posibles aumentos de precio final no repercuten en los hombres y mujeres del campo.

Tensión en El Ejido

En Badajoz, donde se concentraron otros 3.000 trabajadores cerca de la frontera con Portugal, también hubo cortes de tráfico y las demandas fueron similares. Ignacio Huertas, secretario general de UPA-UCE, lo resumía en algo muy simple: poder vivir dignamente, lo que implica poder subir el precio de sus productos, y que el Gobierno se comprometa a una ley más justa que impida el abuso de la industria y la distribución. Los manifestantes también reclamaron que no haya “un solo euro de recorte” en los fondos de la PAC.

También hubo movilizaciones fuera de Extremadura. En Almería y Cádiz. La más sonada fue en El Ejido, centro neurálgico de la agricultura intensiva almeriense, donde se vivieron momentos de tensión con la Guardia Civil en el corte de la A-7. Los trabajadores del campo arrojaron pepinos y tomates a los agentes para abrirse paso hasta la autovía, mientras otros prendían fuego a cajas de plástico para formar una barricada.

Los más de 1.000 agricultores concentrados hicieron énfasis en el doble etiquetado. “En Almería pedimos que los canallas y sinvergüenzas que están trayendo productos de Marruecos se vayan como ratas de la provincia”, gritaba megáfono en mano Andrés Góngora, de COAG Almería.

Las protestas en Cádiz reunieron a 5.000 profesionales del sector y 125 tractores que cortaron la A-384 a la altura de Villamartín. Hoy es el turno de Granada, donde se espera una gran tractorada y colapso en la ciudad, informa Javier Arroyo.

Fuente: El País