En su informe anual publicado este martes, el Banco de España analiza por qué ha aguantado tanto la economía española en medio de la desaceleración global. Si bien se ha ralentizado, lo ha hecho bastante menos que otros países del euro a pesar de que las exportaciones españolas se han comportado incluso peor debido al mal rendimiento de sus mercados y el bajo contenido tecnológico de sus ventas, que las hace más sensibles al precio. Sin embargo, la demanda interna ha mostrado una gran fortaleza. En parte por el crecimiento del empleo y las rentas. Pero también por factores que no se antojan tan saludables. Por una parte, el consumo ha crecido más que las rentas a costa de un ahorro en mínimos y un fuerte aumento del crédito al consumo. “Algunos hogares podrían estar basando sus planes de gasto sobre expectativas excesivamente optimistas acerca de sus rentas futuras”, dice el organismo.

El supervisor matiza que en el conjunto de las familias las deudas han disminuido, que el exceso de gasto no es aún un problema generalizado y que en los últimos meses ha detectado una moderación del crédito al consumo concedido. Dicho esto, “la mejora de la situación patrimonial agregada encubre la existencia de algunos grupos de hogares más vulnerables”, destaca. El Banco de España ya había señalado que el 10% más pobre dedica más de un 50% de sus ingresos a pagar la hipoteca.

“Uno de los principales retos en la mayoría de las economías avanzadas, incluida la española, es asegurar que el conjunto de la sociedad se beneficie de la recuperación”, afirma. Por más que la desigualdad de rentas salariales se haya corregido gracias a la creación de empleo, esta no se ha reducido tanto como debería y “presenta todavía unos niveles más elevados que las de otras economías del entorno”. El motivo que alega el Banco de España es que los colectivos más vulnerables y menos formados trabajan por horas, durante periodos determinados o por temporadas. Y al trabajar menos tiempo, ingresan menos. A pesar de la intensa recuperación del mercado laboral, en los últimos años la duración de los contratos temporales incluso ha descendido todavía más. “La excesiva contratación temporal es otra disfuncionalidad grave del mercado laboral español”, denuncia el supervisor. Aunque en 2018 disminuyó algo en el sector privado, afecta sobremedida a los menos formados y jóvenes.

Y la desigualdad de rentas totales apenas se ha aliviado por el mejor comportamiento de otras rentas no salariales: las de los autónomos, los activos empresariales o los activos financieros. Todas ellas han ido mejor e “inciden en mayor medida en la parte media-alta de la distribución de ingresos”, explica. Por ello, sostiene que “es crucial mejorar la empleabilidad de los más desfavorecidos”. ¿Cómo? Con contratos de formación, bonificaciones específicas o mayor flexibilidad para los contratos de jóvenes. También aboga por “mantener los elementos del marco laboral que se han mostrado eficaces” y hacer “más atractivo el contrato indefinido” sin perjudicar el empleo.

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Corregir el déficit público

El otro motivo de que la economía española haya exhibido una mayor resistencia ha sido un gasto público más expansivo de lo esperado. “A futuro, la capacidad de estos factores para seguir sosteniendo la actividad es limitada, en la medida en que su prolongación puede terminar generando ciertas vulnerabilidades en la posición financiera de los hogares y de las Administraciones”, afirma. Respecto a las cuentas públicas, subraya que desde 2015 el déficit “solo se ha reducido por el efecto del ciclo económico y la disminución del gasto de intereses, pero no por la adopción de medidas”. Y urge a reducirlo para conseguir “un mayor margen ante perturbaciones futuras”. Habría que revisar las cestas de gastos e impuestos para que ganen en eficiencia y favorezcan el crecimiento, concluye.

No obstante, el Banco de España subraya que la economía todavía tiene soportes sobre los que seguir creciendo. El endeudamiento del sector privado ha descendido, mejorando su situación patrimonial. La evolución de los costes laborales continúa siendo más contenida que la de los competidores, lo que favorece que siga habiendo un superávit con el exterior, necesario para seguir reduciendo la elevada deuda externa. Y la política monetaria permanecerá expansiva, facilitando la disminución de las deudas.

Aun así, el agotamiento de los vientos de cola hará que el crecimiento se modere hacia tasas del 1,7%, en un contexto de riesgos al alza por las tensiones comerciales, China o el Brexit. Y cualquier dificultad cogería a España con una elevada vulnerabilidad debido a la deuda pública, la externa y la de las rentas bajas, admite.

“No parece adecuado limitar el precio” de los alquileres

La alta rotación laboral, la parcialidad involuntaria y el desempleo se ceban sobre todo con los poco formados y los jóvenes. A su vez, los problemas laborales de estos colectivos “se ven agravados por las dificultades de acceso a la vivienda”, afirma el Banco de España en su informe anual. Y reconoce que en los últimos tiempos se ha dado un cierto endurecimiento para poder entrar en el mercado del alquiler. Con datos de 2014, el 10% más pobre dedica más de la mitad de sus ingresos a hacer frente al arrendamiento. Y desde ese año las rentas de los alquileres han crecido con fuerza, especialmente en Barcelona y Madrid (un 38% y un 42%, respectivamente). “Estos desarrollos son relevantes a la hora de analizar las dificultades de algunos grupos para acceder a una vivienda y el retraso en la edad de emancipación de los jóvenes”, asegura el documento.

En cuanto a la posibilidad de que haya una burbuja del alquiler, fuentes del banco observan que hay mucha disparidad en los precios según cuál sea la localización por barrio o ciudad. Además, recalcan que el alquiler es un servicio, no un activo en el que se pueda incurrir en pérdidas. Y apuntan que la oferta de los centros de las ciudades no está siendo lo suficientemente elástica. En opinión de la entidad, se debe dar prioridad a las políticas públicas para favorecer la oferta. “No parece adecuado limitar el precio de las viviendas alquiladas, ya que, según la evidencia internacional, este tipo de medidas no solo reducen la oferta, sino que también pueden favorecer un deterioro importante de los inmuebles. Es conveniente mejorar la seguridad jurídica para que los propietarios encuentren los incentivos adecuados para ofertar sus propiedades”, dice el organismo supervisor.

Fuente: El País