Dia aleja de forma casi definitiva el fantasma del concurso de acreedores. La compañía ha atendido al vencimiento de los 306 millones en bonos que expiraron ayer y por los que pagaba un cupón del 1,5%. Para ello el primer accionista de Dia (el fondo Letterone, controlado por Mijail Fridman) ha culminado con la inyección de los 490 millones en forma de préstamo participativo que pactó con la banca.

Para que Dia repagase estos bonos, Fridman ha suscrito la mayor parte de este préstamo participativo, 306 millones. Los 184 millones restantes ya los había ido inyectando en pequeños préstamos participativos mientras que el magnate ruso negociaba con los acreedores, según publicó CincoDías. Espera convertir esta deuda en acciones con la ampliación de capital por 600 millones que se comprometió ya a promover y asegurar en la opa, siempre que esta saliese adelante y obtuviese el sí de la banca.

En principio, Letterone prevé lanzar la ampliación de capital en septiembre, donde habrá 110 millones para que sean suscritos, bien por el resto de accionistas, bien por eventuales nuevos inversores. Esta ampliación deberá realizarse por encima de los 0,1 euros por acción, el nominal por título de la compañía, que la ley exige que sea el mínimo.

Además de este préstamo participativo, Letterone ha suscrito otro crédito, por 200 millones a tres años y con un interés del 7%, que intentará colocar entre otros inversores. En total, Fridman le ha dado a la cadena de supermercados 690 millones para evitar su quiebra.

Las 10 entidades bancarias que se mantienen en el crédito sindicado –Santander, BBVA, CaixaBank, Bankia, Société Générale, BNP Paribas, Barclays, ING, Bank of Tokio Mitsubishi y Deutsche Bank– han limitado su exposición a los nuevos créditos a 70,8 millones de financiación a proveedores con un año de vncimiento. Los hedge funds que le compraron la deuda a Commerzbank y JP Morgan se han mantenido al margen.

Otras emisiones

Una vez repagada esta emisión –con la que Dia afrontó la compra de la cadena El Árbol en 2014 por un euro a cambio de asumir su deuda–, la compañía cuenta con dos emisiones de bonos más, cada uno por 300 millones. Uno vence en 2021 y el otro en 2023.

El primer bono centró las negociaciones de última hora entre el Santander y Letterone, dado que el banco reclamaba el mismo trato a los acreedores bancarios que a los bonistas. Así pues, Letterone ha obtenido la autorización de la banca –que no la obligación– de recabar 400 millones para refinanciar esta emisión.

Estos bonos cotizaban ayer al 83% del nominal, mientras que los que expiran en 2023 se intercambian al 59%. Dia cerró ayer en Bolsa con una caída del 2,68%, hasta los 0,529 euros por acción. Pese al acelerón bursátil de la semana pasada, las acciones de Dia se mantienen por debajo de los 0,67 euros que pagó Fridman en la opa.

Los pequeños accionistas, en la encrucijada

Letterone. La sociedad del magnate ruso es la máxima accionista de Dia con un 69,8% del capital, pero quedan accionistas significativos. El herededo de la familia que creó Carrefour, Gregoire Augustin Bountoux Halley, mantiene un 3,398% del capital de la empresa a través de la sociedad Naturinvest. Si quiere mantener su peso en el capital tras la ampliación de capital, el inversor deberá aportar unos 21 millones de euros en la ampliación de capital por 600 millones que el grupo de supermercados ejecutará a partir de septiembre. También mantiene alrededor de un 2% el inverso portugués Luís Amaral, que controla la cadena de supemercados polaca Eurocash.

Fuente: Cinco Días