El turismo es muy sensible a las turbulencias económicas y a la inseguridad, ya sea física o sanitaria, algo que inquieta ahora a la industria de los cruceros en su momento más dulce desde la Gran Recesión. Los cruceristas están al alza y el sector exhibe fuerza. Tanto que las compañías apuestan por esta década como la mejor de su historia en España, aunque se vislumbra una gran amenaza con el coronavirus. “El sector está preocupado por lo que pueda pasar si llega a Europa”, reconoce Alfredo Serrano, director en España de la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (CLIA, por sus siglas en inglés).

La crisis con los cruceros varados en Japón y Camboya con los pasajeros sin poder salir les hace daño. “Las imágenes de los barcos parados con los pasajeros en cuarentena es algo que no ayuda”, admite Richard J. Vogel, presidente de Pullmantur. A esto hay que sumar el posible miedo de los viajeros a entrar en un espacio cerrado en el que pueda haber algún contagio. Para evitar este tipo de situaciones, la industria ha ampliado sus medidas de seguridad y no permite el acceso a personas que hayan estado en los últimos 14 días en China. Además, ha impuesto controles a pasajeros y tripulación antes del embarque cuando las circunstancias lo exijan.

MÁS INFORMACIÓN

Por el momento, el problema está focalizado en China y permite un cierto control. Las firmas afectadas hasta ahora son solo las que cuentan con itinerarios en Asia. “Para las grandes compañías, el mercado chino y asiático es muy importante y lo notarán más que nosotros”, explica el presidente del Pullmantur, empresa centrada en el mercado español, donde asegura que todavía no se percibe ningún efecto sobre las reservas realizadas. Las que operan en China sí han tenido que suspender de forma temporal sus operaciones en la zona por la crisis sanitaria.

El coronavirus irrumpe así en un momento con el viento a favor para la industria. Existe también cierta incertidumbre por la desaceleración económica, pero se trata solo de un posible bache en el camino alcista que espera el sector. Esta expectativa favorable explica que en la actualidad haya una cartera de pedidos de navíos que permitirá un aumento de la capacidad nunca visto. “En siete años habrá un 25% más de cruceros operativos”, asegura Luis Buzzi, socio responsable de Turismo de KPMG en España.

En concreto, entre 2020 y 2027 está previsto que se entreguen 123 nuevas embarcaciones por unos 68.000 millones de dólares (63.000 millones de euros). Estas incorporaciones, que no tienen en cuenta las readaptaciones de otras naves, supondrán un aumento considerable de la capacidad del sector, algo que ha sido siempre el límite de la industria. “Nunca en la historia hemos tenido una cartera de pedidos como esta”, incide Serrano.

Más cruceristas españoles

En el caso del mercado español, tras superar los años más duros de la crisis los cruceristas están al alza. En 2018 hubo 530.000 turistas que se decantaron por este tipo de viaje, un 3,9% más que un año antes, según la patronal. El año pasado, todavía sin cifras definitivas, CLIA estima que los pasajeros españoles aumentaron entre el 4% y el 6%. “Va a seguir creciendo y, además, creo que lo hará a un ritmo superior”, insiste Buzzi. Unos incrementos que se mantendrán en el tiempo, según Emilio González, presidente de MSC Cruceros España: “El sector aún no ha alcanzado su madurez en el país. La industria está en un buen momento y se espera que vaya a más. Prueba de ello es la inversión en ampliar la flota”.

Pese a esta mirada optimista, si se observa la evolución, el número de pasajeros nacionales todavía está lejos de los más de 700.000 cruceristas anuales que se registraron en 2011. “Hubo gente que probó el producto y que por lo que sea no se ha vuelto a incorporar. Y otros que quieren experimentar”, argumenta el director de CLIA. Así, este momento se puede interpretar como una oportunidad para el sector por el potencial que tiene. “Sigue habiendo un amplio margen de crecimiento. Creo que es posible alcanzar el millón de viajeros en los próximos años, lo que supondría casi duplicar el nivel actual”, confía el presidente de Pullmantur.

Durante la Gran Recesión, las compañías la fueron sorteando como pudieron moviendo su oferta a los lugares con menos problemas económicos. Aunque la crisis se sufrió con creces. Una vez superada se marca estos retos importantes de crecimiento impulsado por la entrada de nuevos perfiles de clientes. “En España no había tradición de viajar en cruceros como en otros países, entre otras cosas porque tiene miles de kilómetros de costa para disfrutar del mar. Pero se empieza a ver un cambio de tendencia”, argumenta Buzzi.

Esta modificación cultural es la clave para que el sector materialice sus previsiones, aunque también tendrán que incorporar nuevas ofertas. “Están creciendo mucho los cruceros de exploración, por ejemplo por la Antártida, cruceros fluviales por el Amazonas y otros lugares exóticos. A esto hay que añadir la entrada de ofertas especializadas para jóvenes, que cambiarán los tipos de crucero tal y como lo conocemos”, explica Serrano.

Por tanto, con la subida de la capacidad y si se cumple la expectativa del crecimiento de la cantidad, también aumentará el gasto. En 2017, la industria movió en España casi 1.500 millones de euros, según un estudio de impacto económico encargado por la patronal CLIA. Este análisis, último que hay disponible, refleja un aumento de la facturación del 12% respecto a dos años antes. Y consigue situarse por encima del pico alcanzado antes de la crisis. Si se mira el mercado europeo en su conjunto, la facturación alcanzó los 19.700 millones. Por países receptores, Italia es el que más se beneficia (5.463 millones de euros) al quedarse con uno de cada cuatro euros gastados en el viejo continente. Le sigue el Reino Unido (3.850 millones), Alemania (3.140 millones) y Francia (1.679 millones).

Inversión en barcos más sostenibles

Cruceros en vilo por el coronavirus

El sector ha sufrido en los últimos años un perjuicio importante al ser etiquetado como contaminante. Sin embargo, la industria se esfuerza en cambiar esa imagen con inversiones millonarias para ser más sostenibles. Entre los avances destaca la aparición de cruceros con motores de gas natural licuado (GNL). “No es una moda o una respuesta a situaciones recientes. Obedece a un compromiso de la compañía”, argumenta Rafael Fernández-Álava, director de comunicación y marketing de Costa Cruceros.

La cartera de pedidos para el periodo 2020-2027 contiene 123 nuevas embarcaciones, de las que 27 son de GNL. “Hasta hace cinco años no existía esta tecnología capaz de meter un motor de GNL en un crucero y se ha conseguido. En el largo plazo el objetivo es la electrificación, que espero que llegue lo antes posible”, asegura Fernández-Álava. El Grupo Costa (incluye a AIDA y Costa Cruceros, las firmas que han lanzado los primeros cruceros de gas natural licuado) mantiene su apuesta e invertirá 6.000 millones en un lustro para construir siete barcos (cinco de ellos de GNL).

Fuente: El País