Un puñado de salas de chat de los términales Bloomberg eran el lugar perfecto para que un grupo de brókers hiciera negocios ilícitos, pero el plan tenía un problema: fueron descubiertos. La investigación culminada este jueves por Bruselas muestra parte de las tripas del capitalismo más feroz y sin escrúpulos, habitualmente ocultas al gran público.

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Según las autoridades de Competencia, varios operadores del mercado de divisas, empleados de firmas rivales en el mundo laboral, pero amigos en la vida real, no tenía reparos en compartir datos sobre sus próximos movimientos en la compraventa de euros, libras, yenes, francos suizos y otras siete monedas. El objetivo era claro: maniobrar en las arenas movedizas del mercado con la seguridad de saber de antemano las cartas de tu adversario, en este caso traders de algunas de las mayores entidades financieras del planeta.

Los operadores no solo intercambiaron información confidencial de clientes que les habían ordenado una operación antes de que se ejecutara, también compartieron las diferencias entre sus precios de compra y venta en determinadas operaciones, o las posiciones de riesgo abiertas. De este modo, coordinaron estrategias que les permitieron decidir el mejor momento para incrementar o disminuir sus carteras, con lo que disfrutaron de ventajas ilegales con las que no cuenta el resto de actores del mercado, mucho menos los inversores minoritarios.

Las revelaciones de la Comisión muestran el ambiente relajado en el que se desarrollaban los pactos para operar en el vasto mercado de divisas sin pisarse unos a otros. Uno de los grupos de chat lo llamaron Essex Express y Jimmy porque todos los brókers salvo uno de ellos, llamado James, vivían en Essex y se encontraban en el tren de camino a Londres. Una vez creado, otros amigos brókers de los participantes fueron invitados a unirse pese a ser empleados de entidades de inversión competidoras, con lo que finalmente convergieron operadores de UBS, Barclays, RBS y Mitsubishi FJ Financial Group. Y juntos adulteraron el mercado a su antojo conjuntamente entre 2009 y 2012. Este grupo de amigos del tren, que luego cambiaría el nombre del chat a señores mayores cascarrabias, ha sido multado con 257,6 millones de euros.

Otro de los chats detectados por la Comisión Europea incluía a brókers ya reincidentes del anterior, como UBS, Barclays y RBS, pero además incluía a Citigroup y JP Morgan. Como si de un grupo de amigos de WhatsAPP se tratase, bautizaron el chat con el nombre de El trío del banana split, para evolucionar después a Dos hombres y medio —nombre de una popular serie estadounidense—, y finalmente en Solo Marge. La mayor diferencia era que, en lugar de compartir memes, sus mensajes valían su peso en millones de euros. La sanción impuesto por Bruselas para ellos es más elevada, de 811,2 millones de euros, dado que estuvo en funcionamiento más tiempo, entre 2007 y 2013. En ambos grupos estuvieron presentes brókers de la suiza UBS, pero la firma se lha librado de la multa porque fue la que dio el chivatazo a la Comisión Europea.

En total, Citigroup, que deberá abonar casi 311 millones de euros, es la peor parada, seguida del escocés RBS con 249 millones, JP Morgan (229 millones), Citigroup (210 millones) y MUFG (70 millones). Todas recibieron un descuento del 10% en la sanción tras reconocer su participación en el cartel.

Admiten su culpa

En sus comunicados de reacción, los implicados admiten los hechos sin poner peros. El banco japonés MUFG, el más grande del país asiático, asegura que ha fortalecido sus controles para que no vuelva a ocurrir un episodio similar. Mientras que JP Morgan, la mayor entidad financiera de Estados Unidos por capitalización con un valor en Bolsa de más de 320.000 millones de euros, ha afirmado estar satisfecha por haber cerrado el contencioso, del que culpa a “la conducta un antiguo empleado”.

La comisaria de Competencia, Margrethe Vestager, ha criticado la creación de estos cerrados círculos de confianza en los que los brókers despachaban sus operaciones coordinadamente, sin tener en cuenta la privacidad de los clientes que les confiaban sus operaciones y al margen de la ley. “La Comisión no tolerará estos comportamientos en ningún sector de los mercados financieros. La actuación de esos bancos ha puesto en riesgo la integridad del sector a expensas de la economía europea y los consumidores”, lamentó.

Fuente: El País