La tregua presupuestaria entre Bruselas y Roma parece haber llegado a su fin. La Comisión Europea envió este miércoles una carta al gobierno de Giuseppe Conte advirtiéndole de que, tras examinar los números de 2018, Italia volvió a fracasar a la hora de enderezar sus cuentas públicas. “Se confirma que Italia no ha progresado lo suficiente en el cumplimiento del criterio de deuda en 2018”, apunta la misiva, a la que ha tenido acceso EL PAÍS. Ante la elaboración de un nuevo informe sobre el derrape fiscal italiano, Bruselas da dos días a Conte para que justifique las nuevas desviaciones antes de poner en marcha el engranaje que puede llevar al procedimiento de infracción.

Otro año más, Bruselas se ha visto en la obligación de reprender a Italia por no haber hecho esfuerzos para contener su deuda pública, la segunda mayor de la Unión Europea después de Grecia. El año pasado, la Comisión Europea decidió poner en marcha los trámites para meter al país en el brazo correctivo después de que el gobierno de coalición del M5S y la Lega lanzaran un plan fiscal expansivo que desafiaba las normas comunitarias. Tras una ardua negociación en la que intervinieron el propio Conte y el presidente del Ejecutivo comunitario, Jean-Claude Juncker, se llegó a un pacto que no satisfizo a ninguna de ambas partes, pero que permitió enterrar el hacha de guerra.

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La desaceleración económica, no obstante, está suponiendo un deterioro de las finanzas públicas italianas. Según los últimos datos de la Comisión, el país cerró 2018 con una deuda equivalente al 132,2% del PIB, ocho décimas más que en el ejercicio anterior. Las medidas lanzadas por Roma no van a permitir, según las previsiones de la Comisión, sacar a la economía del débil crecimiento de los últimos años. Al contrario: para este año se prevé un exiguo avance del 0,1% del PIB y una destrucción de puestos de trabajo. En el horizonte de 2020, Bruselas prevé que la deuda rebase el 135% del PIB y el déficit público alcance el 3,5% del PIB, quedado completamente fuera de los límites fijados en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC).

Ese panorama ha llevado a la Comisión a elaborar otro informe sobre Italia sobre el que deberá pronunciarse el Comité Económico y Financiero (EFC, por sus siglas en inglés). La carta enviada al ministro de Finanzas Giovanni Tria con copia al miembro italiano en el EFC, firmada por el vicepresidente Valdis Dombrovskis y Pierre Moscovici, avisa de la elaboración de ese documento y pide al gobierno italiano que en un plazo de dos días le remita todos los “factores relevantes” que a su juicio deben tenerse en cuenta para valorar sus cuentas. La semana que viene, la Comisión lanzará una nueva evaluación de las cuentas públicas de los 28 países miembros.

Procedimiento sancionador

El hecho de que le reclame que aporte esos datos y le anuncie que va a pasar por el EFC, según fuentes comunitarias, hacen prever que Bruselas vuelve a preparar la apertura de un procedimiento sancionador contra el país. La decisión final podría tomarse, según las mismas fuentes, en el Consejo de ministros de la UE del próximo 9 de julio. Según fuentes oficiales citadas por Reuters, la Comisión Europea también ha pedido aclaraciones a Francia, Bélgica y Chipre por su situación fiscal, aunque sin los avisos lanzados a Italia. Fuentes consultadas por este diario sostuvieron que España no está entre los países a los que se ha demandado más información.

La situación fiscal de Italia sigue siendo motivo de preocupación dentro de los países del Eurogrupo, en especial de los Países Bajos, que expresaron su malestar por el acuerdo firmado entre Bruselas y Roma al considerar que estaba fuera de las normas comunitarias. La nueva batalla ha vuelto a empezar ahora como ya lo hizo la anterior: con desafíos y provocaciones. “Espero que nadie en Europa envíe cartitas a Italia. Veremos si llega esa cartita y si nos multan por la deuda del pasado”, afirmó Salvini a la radio italiana RTL.

Fuente: El País