Ofrece relajar controles y burocracia pero rechaza revisar el papel del Tribunal de la UE

BRUSELAS, 13 (EUROPA PRESS)

La Comisión Europea ha presentado este miércoles su propuesta para introducir ajustes «a medida» que simplifiquen la aplicación del protocolo para las dos Irlandas que Reino Unido se niega a cumplir tras el Brexit y ha invitado al Gobierno de Boris Johnson a iniciar un «diálogo intenso» para un acuerdo cuanto antes, ignorando así el envite que lanzó Londres la víspera reclamando renegociar el pacto en su conjunto.

«Esta propuesta es una respuesta genuina a las preocupaciones de los norirlandeses», ha asegurado el vicepresidente del Ejecutivo comunitario encargado de las relaciones con Reino Unido, Maros Sefcovic, en una rueda de prensa en Bruselas para explicar los detalles de la última oferta a Londres.

Además ha emplazado al Gobierno de Johnson a implicarse de manera «honesta e intensa» para que sea posible alcanzar un acuerdo «en las próximas semanas» y ofrecer a los norirlandeses «la solución que merecen» y ha pedido «centrarse en la parte positiva» de un diálogo.

De este modo Bruselas quiere subrayar que es consciente de las dificultades de aplicación y ha «dado la vuelta completamente a las reglas» comunes, pero, añade, en ningún caso atenderá reivindicaciones que llegan desde Londres y considera fuera de lugar, como revisar el papel del Tribunal de Justicia de la UE.

La víspera de la comparecencia de Sefcovic, el ministro británico para el Brexit, David Frost, elevó la presión al anunciar el envío de un nuevo texto legal a Bruselas reclamando una renegociación de fondo para reescribir un protocolo que «no funciona» y que cree que fue diseñado «a toda prisa», a pesar de ser el resultado de más de tres años de negociación.

El documento británico exigía soluciones de «gobernanza», esto es, crear un mecanismo de resolución de disputas independiente para sustituir al Tribunal de Justicia de la Unión Europea, algo que la Unión Europea rechaza de plano.

De hecho, el Ejecutivo comunitario recuerda que el protocolo nace de la necesidad de evitar una nueva frontera física que separara el Úlster, poniendo en riesgo los Acuerdos de paz de Viernes Santo, y de garantizar la integridad del Mercado Único del que Irlanda del Norte se sigue beneficiando a pesar de la salida de Reino Unido.

«Si sacas de la ecuación al Tribunal de Justicia de la Unión Europea, entonces has de sacar también a Irlanda del Norte del acceso al Mercado Único», avisaban fuentes europeas horas antes de que Sefcovic detallara su propuesta.

En este sentido, el Ejecutivo comunitario responde que para ofrecer una mayor previsibilidad, estabilidad y seguridad jurídica como piden en Irlanda del Norte la vía debe ser «centrarse en problemas concretos, prácticos», porque reabrir la negociación de fondo «sólo prorrogaría la incertidumbre».

MENOS CONTROLES Y BUROCRACIA

Por eso, la última propuesta europea se basa fundamentalmente en simplificar la aplicación del protocolo en aquellas áreas en las que la complejidad de la burocracia o el número de controles sobre las mercancías han complicado el suministro y causado grandes pérdidas.

Así, el Ejecutivo comunitario está dispuesto a simplificar la burocracia de los certificados necesarios para transportar mercancías y etiquetados y reducir en un 80 por ciento los controles sobre bienes y fitosanitarios producidos en Gran Bretaña pero destinados al consumo en Irlanda del Norte.

«Pero para que esto funcione, Reino Unido debe hacer su parte», ha advertido Sefcovic, quien ha explicado que la rebaja en los controles debe ir acompañada por nuevas salvaguardas y condiciones que aseguren una supervisión más firme por parte de las autoridades británicas, por ejemplo con la creación de puestos de control fronterizos permanentes o un etiquetado específico que aclare que el producto solo cumple los estándares de Reino Unido.

También se ofrece que los laboratorios británicos que puedan seguir enviando medicamentos –sobre todo genéricos– a Irlanda del Norte desde la ‘Hub’ en Gran Bretaña, lo que supone eliminar el requisito de relocalización en Irlanda del Norte o de la UE.

Otra de las claves con las que Bruselas espera convencer a los británicos es reducir a la mitad el papeleo para el comercio en la ruta «este-oeste», de Gran Bretaña a Irlanda del Norte, para ayudar a la actividad de las pequeñas y medianas empresas. Aunque de nuevo aquí la oferta europea pasa por reforzar las garantías de vigilancia por parte británica.

Finalmente, la Comisión quiere que los representantes norirlandeses, empresas y sociedad civil, tengan una participación más activa en la puesta en marcha del protocolo para darles más peso frente al discurso único desde Londres. Por eso plantea crear canales de diálogo específicos y directos con autoridades, sociedad y empresas en Irlanda del Norte.

Fuente: Europa Press