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El servicio de estudios de BBVA ha rebajado este lunes sus previsiones de crecimiento para la economía española. Del 2,4% en 2019 al 2,2%. Y del 2% en 2020 al 1,9%. El 2,2% para 2019 coincide con la tasa de avance del PIB que ya tiene prevista el Gobierno.

Pese a un entorno global de crecimientos más bajos, la actividad en España mantendrá el pulso. El consumo privado, el público y la inversión en construcción están sustentando el crecimiento a pesar del freno en las exportaciones y en la inversión empresarial. El gasto de las familias se estaría viendo impulsado por el aumento del empleo y de la contratación pública, los incrementos salariales, un crédito al consumo que sigue creciendo con fuerza y una tasa de ahorro en niveles históricamente bajos.

Además, la reacción de los bancos centrales ayudará a contrarrestar el retroceso vivido hasta ahora en el comercio mundial. BBVA Research espera que la demanda global vaya restableciéndose durante la segunda mitad del año conforme se vayan resolviendo de manera favorable los distintos riesgos que ahora mismo están sobre la mesa. A saber: las tensiones comerciales, la situación de China o el Brexit.

También se irá moderando la ralentización temporal que sufre la eurozona. En opinión de los analistas de BBVA, los problemas del sector del automóvil, que comenzaron por la implantación de los nuevos estándares medioambientales y la incertidumbre creada en torno al diésel, se estarían revertiendo. Además, la política monetaria del BCE mantendrá los tipos bajos durante más tiempo, lo que ya se ha traducido en un una depreciación del euro que favorecerá las exportaciones europeas. Y los precios del petróleo se están conteniendo. Aun así, pese a este escenario moderadamente optimista, los riegos continuarán siendo elevados, subraya la entidad. Máxime cuando ya se está en una fase avanzada del ciclo de expansión económica. Y el riesgo de recesión en Estados Unidos ha aumentado hasta el 50% en los próximos dos años. 

Efectos del salario mínimo

Por otra parte, la subida del salario mínimo hasta los 900 euros en España ha tenido hasta el momento «un efecto limitado en el empleo y en la actividad a corto plazo», sostiene el servicio de estudios de BBVA. Al haber entrado en vigor el 1 de enero, todavía se trata de una fecha muy temprana para valorar los efectos, dicen. Pero en el primer trimestre de 2019 ya se está percibiendo un aumento de las rentas. Y al mismo tiempo se ha notado que está perjudicando a la ocupación de los colectivos más vulnerables, sobre todo personas de baja formación, en sectores como el comercio y la hostelería, y en regiones como Andalucía, Canarias, Extremadura y Murcia.

Se podrían perder entre una y cuatro décimas de empleo por el alza del SMI, han apuntado, lo que en una cuenta rápida pueden ser hasta unos 75.000 puestos de trabajo. Y sus efectos podrían verse también en una menor inversión si las empresas no son capaces de trasladar el aumento de costes a unos mayores precios. De hecho, por ahora no se ha observado un aumento de precios. Y las inversiones empresariales descendieron en el último trimestre del año pasado, han destacado. En cualquier caso, según las previsiones de BBVA, la tasa de paro bajaría hasta el 13,9% en 2019 y el 12,8% en 2020. 

La entidad señala que en España la incertidumbre regulatoria está afectando a las compras de automóvil. De manera que el pico de matriculaciones se habría conseguido en 2018 y descendería en 2019. Y advierte de que los cambios legislativos aprobados en el decreto del alquiler pueden acabar perjudicando a la inversión inmobiliaria.

Para los economistas de BBVA, el incremento de empleo público y los aumentos de pensiones y salarios de funcionarios supondrán un estímulo a corto plazo. Sin embargo, esos mayores desembolsos retrasarán el ajuste de las cuentas públicas y, por lo tanto, pueden suponer un menor crecimiento en el futuro.

Fuente: El País