La agencia internacional de energía renovables IRENA ha publicado su hoja de ruta para 2050. Estiman que la demanda de electricidad en el mundo será el doble que la actual y que el 85% se producirá con energías renovables. En un Foro de Economía del Agua que organizamos en la Universidad de Alcalá invitamos al Nobel Mohan Munasinghe y afirmó que, si China y la India replicaran el modelo energético de los países desarrollados, consumiríamos tres veces el planeta.

Los chinos aprovecharon el abandono de la inversión pública y privada de EE UU en fotovoltaica, que comenzó en los años ochenta tras la segunda crisis del petróleo, y pusieron a sus mejores ingenieros e investigadores a trabajar. Hoy son líderes mundiales, han conseguido triplicar la capacidad de producción de cada placa y el precio se ha reducido un 90% en la última década. En baterías de acumulación, los chinos han superado a Tesla en tecnología. El precio sigue siendo elevado pero disminuye cada año un 15% y la potencia aumenta exponencialmente. En tres años costarán la mitad, podremos consumir energía solar de noche y nuestras calles se llenarán de coches eléctricos.

Producir un megavatio de fotovoltaica en España cuesta unos 30 euros, un 40% inferior al precio del mercado. En Francia y Alemania 40 euros y en Reino Unido 60. Es la primera vez desde la revolución industrial en el siglo XVIII que España tiene una energía abundante y mucho más barata que sus socios europeos. La inversión privada en España en autoconsumo será brutal en el próximo lustro. Cada año importamos unos 40.000 millones de petróleo y gas. Si conseguimos reducirlo a la mitad sería un 2% del PIB en superávit exterior estructural todos los años. Al ser inversión privada supondría un mayor poder adquisitivo para las familias y mayores márgenes para las empresas que se traducirá en más empleo y mejores salarios.

La electricidad era difícilmente transportable y acumulable. Ahora con la fotovoltaica el que tiene un tejado tiene un tesoro, ya que produce directamente donde se consume. Esto democratiza la energía, rompe la barrera de entrada y el oligopolio eléctrico está en peligro de extinción. Las eléctricas para sobrevivir intentarán que los vecinos firmen contratos durante más de diez años a cambio de ceder el uso de su tejado y así la empresa aprovecharse de las mejoras tecnológicas y reducciones del precio de la luz que están por venir. Recuerda a los suelos para las hipotecas que los bancos vendieron en 2007 en el momento más alto del euríbor.

Todos los partidos apoyan el autoconsumo y las energías renovables en sus programas. Los políticos pueden acelerar el proceso poniendo placas en los edificios públicos; cambiando subvenciones para pobreza energética por placas; y aprobando deducciones de IBI para favorecer la inversión privada, reducir la contaminación y hacer nuestras ciudades más habitables. Y poniendo a nuestros mejores ingenieros e investigadores a competir con los chinos para que en España haya una industria del sol.

A los españoles nos ha tocado la lotería, aunque aún no somos conscientes.

Fuente: El País