Este viernes ha arrancado en Madrid el macrojuicio que enfrenta a la empresa de reparto Deliveroo y a la Inspección de Trabajo, una cita que puede determinar el futuro del modelo de trabajo de estas empresas basadas en plataformas tecnológicas. Cerca de 500 repartidores están citados a declarar en el juicio, que se celebra en el juzgado de lo social número 29 de Madrid. El objetivo es dirimir si estos repartidores (riders, en la jerga del sector, puesto que suelen ir en bicicleta o en moto) son autónomos que prestan sus servicios a una empresa o deberían ser empleados al depender en gran medida de las condiciones y encargos que ésta dicta.

Por un lado está la Tesorería General de la Seguridad Social y por el otro la empresa de origen británico Deliveroo, en un juicio al que se llega por una denuncia interpuesta por Inspección de Trabajo. Finalmente, ha arrancado la vista hoy, pese a que debía haberse iniciado en diciembre, cuando se aplazó por problemas formales. La Inspección de Trabajo defiende que los repartidores deberían ser asalariados, pero que trabajan como «falsos autónomos», una figura que esconde una relación laboral ordinaria, por lo que reclama a la empresa que pague las cotizaciones de los trabajadores a la Seguridad Social, como cualquier asalariado. Ha habido sentencias judiciales en ambos sentidos, tanto a favor de la Inspección, como a favor de un modelo de trabajo polémico.

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Esther Comas, la letrada de Colectivo Ronda, el despacho especializado en laboral que interpuso las denuncias, ha explicado a la entrada del juzgado que el juicio se refiere a hechos muy concretos detectados por la Inspección de Trabajo en relación a más de 500 riders madrileños, que durante meses ha recogido pruebas para sacar unas conclusiones que encajan con los requisitos que exige la jurisprudencia y la ley que «encajan» con la actividad laboral por cuenta ajena. Por tanto, la Inspección de Trabajo levantó un acta de liquidación a Deliveroo para reclamar falta de cotización a la Seguridad Social, que es impugana por la empresa y que lleva a la Tesorería de la Seguridad Social a interponer una demanda.

Por su parte, la compañía de reparto ha defendido hoy que sus repartidores prefieren la «flexibilidad» que les conceden para «priorizar su vida sobre el trabajo», por lo que defiende que es una relación de autónomos que contratan con la empresa. «Los repartidores son autónomos porque ellos lo quieren, así tienen el control y pueden elegir cuánto trabajan, dónde, cómo y con quién lo hacen», ha defendido la directora de Comunicación de Deliveroo, Carolina Pérez. Beneficios que se perderían si el juez estima que deben ser asalariados. en todo caso, reclaman una reforma legal que garantice la «seguridad» de los repartidores «sin poner en riesgo la flexibilidad».

Finalmente, la asociación que agrupa a los repartidores, Riders x Derechos, acusa a las plataformas de «esclavitud enmascarada». Martino Corregiari, miembro de la asociación, ha insistido en que los repartidores son «falsos autónomos porque no existe esa libertad ni esa flexibilidad. Deliveroo funciona a través de un algoritmo que, a través de un ranking elaborado en base a una evaluación interna, te da acceso o no a una serie de horas y a pedidos».

Desde esta agrupación, que acusa a las plataformas digitales de precarización y de no respetar los derechos laborales, han recordado que los repartidores cobran por pedido y no por horas, y que en la práctica tienen más trabajo aquellos «que están siempre disponibles en las horas de mayor demanda», lo que en su opinión demuestra que de facto no existe esa supuesta libertad de elección.

Fuente: El País