Argel culmina con este gesto el pulso que inició con la retirada de su embajador por el giro sobre el Sáhara

MADRID, 8 Jun. (EUROPA PRESS) –

El Gobierno de Argelia ha anunciado la suspensión del Tratado de Amistad con España horas después del debate celebrado en el Congreso de los Diputados en el que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tenía que hablar sobre las consecuencias que su giro respecto al Sáhara ha generado en sus relaciones con Argel. Durante su intervención Sánchez ha omitido cualquier referencia a Argelia, país que por la tarde daba un paso más en la ruptura de relaciones con España.

Argelia procedió de forma automática a llamar a consultas a su embajador en Madrid el pasado 19 de marzo tras dar a conocer Marruecos la carta de Sánchez al rey Mohamed VI en el que este sostenía que el plan de autonomía marroquí para el Sáhara era «la base más sólida, creíble y realista» para resolver el conflicto.

Desde entonces, el Gobierno ha hecho de la discreción su máxima y ha evitado, como ya hizo durante la crisis diplomática con Marruecos, hacer nada que pudiera incomodar aún más a Argelia, principal exportador de gas a España, al menos hasta fecha reciente y repitiendo como un mantra que es «un socio sólido y fiable» y que cumple con sus acuerdos energéticos.

Puede que por esta misma razón, el presidente haya optado por no hacer ninguna alusión a la situación de la relación con Argelia durante las más de cinco horas que ha durado el debate en el Congreso, en el que no obstante el tema del Sáhara y Marruecos ha sido finalmente secundario.

Sin embargo, algunos de los portavoces parlamentarios han recordado al presidente la llamada a consultas del embajador o la amenaza de subida del precio del gas a España que hizo el presidente de la empresa nacional de hidrocarburos, Sonatrach, pero Sánchez no se ha dado por aludido.

ARGELIA SUSPENDE EL TRATADO DE AMISTAD

Esto no ha impedido el duro comunicado que ha llegado horas después desde Argel. En él, la Presidencia argelina anuncia la suspensión «inmediata» del tratado de amistad suscrito con España hace casi dos décadas como represalia por su «injustificable» apoyo al plan de autonomía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental.

Argel recrimina al Gobierno su campaña para argumentar un giro político que, a su juicio, supone una «violación de las obligaciones jurídica, moral y política» por parte de España, que considera que sigue siendo «potencia administradora» del Sáhara Occidental.

En este sentido, la Presidencia argelina afea el respaldo del Ejecutivo de Pedro Sánchez a una «fórmula ilegal e ilegítima» como es la autonomía planteada desde Rabat, que plantea una política colonial de «hechos consumados» mediante «argumentos falaces».

Por su parte, el Gobierno español ha lamentado el paso dado por el presidente argelino, Abdelmayid Tebune. Fuentes diplomáticas han dejado claro que el Gobierno considera a Argelia «un país vecino y amigo» y mantiene «su plena disponibilidad para seguir manteniendo y desarrollando las especiales relaciones de cooperación entre los dos países, en beneficio de ambos pueblos».

Asimismo, han manifestado que España mantiene su «compromiso pleno con el contenido» del Tratado, suscrito en 2002, y «con los principios que lo informan», recogidos en el preámbulo y entre los que las fuentes han citado el de «igualdad soberana de los Estados, de no injerencia en los asuntos internos y del respeto del derecho inalienable de los pueblos a disponer de ellos mismos».

El tratado prevé la celebración de una Reunión de Alto Nivel con carácter anual, si bien la última se celebró en 2018, además de recoger la voluntad de cooperación en otros ámbitos como el económico, la defensa, la lucha contra el terrorismo o el cultural.

ESCALADA EN LA CRISIS

El paso dado por Argel, que no equivale en ningún caso a una ruptura de relaciones, supone el colofón, al menos por ahora, en los gestos y mensajes que desde el país magrebí se han venido realizando para mostrar su disconformidad.

Argelia pidió «aclaraciones previas y francas» por parte del Gobierno antes de enviar de vuelta a su embajador ya que la confianza se ha visto dañada por el respaldo español al plan marroquí, que Argelia, como principal valedor del Frente Polisario, considera una traición a los saharauis.

Además, Tebune se mostró muy duro, en particular con Sánchez, a quien acuso de haberlo «roto todo, no España». En su opinión, «lo que ha hecho España es inaceptable, éticamente e históricamente». Pese a ello, aseguró que su país cumpliría su compromiso de suministro de gas a España, después de que desde Sonatrach se avisara de que se podrían subir los precios, algo que se está renegociando con las empresas españolas.

Otro de los factores que ha contribuido a enturbiar aún más los ánimos ha sido la decisión del Gobierno de ayudar a Marruecos a afrontar sus problemas de abastecimiento de gas, después de que Argelia decidiera, tras romper relaciones en verano, interrumpir el suministro de gas a la Península a través del gasoducto GME, que cruzaba por territorio marroquí, en noviembre.

Su ministro de Energía, Mohamed Arkab, avisó a finales de abril de que rompería el contrato de suministro de gas a España si parte de lo que envía al país es derivado a otro destino, después de que la vicepresidenta tercera, Teresa Ribera, le informara de que España va a proceder a autorizar el flujo inverso del Gasoducto Magreb Europa (GME) para enviar Gas Natural Licuado (GNL) adquirido por Rabat y regasificado en España.

Si parte del gas natural enviado por Argelia a España tiene un «destino que no es el previsto en los contratos» entonces se considerará como «un incumplimiento de los compromisos contractuales y, por consiguiente, podría desembocar en la ruptura del contrato que liga a Sonatrach con sus clientes españoles», avisó Argel.

Está por ver ahora cómo afectará en la práctica la decisión de Argelia, puesto que España mantiene relaciones muy estrechas con el país magrebí en todo lo relativo a la lucha contra la inmigración y también contra el terrorismo.

En estos meses, desde el Gobierno se ha manifestado que esta cooperación se mantiene, pero en los últimos días se ha producido un repunte en las llegadas de pateras a las costas españolas, en particular a las Baleares, las cuales podrían tener su origen en Argelia.

Fuente: Europa Press