Amrest es un gigante mundial de la restauración que desembarcó en la Bolsa española en noviembre. La empresa de origen polaco y fundada en 1993 por los estadounidenses Henry McGoverny Don Kendall junior, está bajo el control de Finnancess, el brazo inversor del magnate mexicano Carlos Fernández, que tiene el 67%. La compañía ha realizado entre enero y mayo presentaciones entre inversores (road shows) de la mano de Goldman Sachs y Berenberg para atraer inversores en la Bolsa española.

La matriz de firmas como La Tagliatella o Bacoa tiene el problema de su baja liquidez en España, donde mueve una media de poco más de 60.000 euros diarios, frente al millón de euros que negocia en la Bolsa polaca.

En un encuentro con CincoDías, el presidente de la compañía, José Parés, señala que, “en España, Amrest ya cuenta con más de 100 inversores y ha detectado gran interés entre los institucionales”. Si bien, añade que “se seguirá realizando esta labor de presentaciones entre potenciales inversores para dar liquidez a la acción en la Bolsa española”. “El objetivo es que dos o tres casas de análisis españolas sigan la compañía a finales de año”, sentencia. Ahora mismo, la única casa de análisis española que cubre la empresa es JB Capital, el banco de inversión fundado por Javier Botín, hermano de la presidenta de Santander.

La compañía de restauración, que se estrenó a 8,76 euros por acción, cotiza en torno a 9, pero está penalizada por su baja liquidez y va a tirones en Bolsa. En España, no se colocaron acciones, sino que el procedimiento de estreno fue un listing, en el que no se vendieron títulos, ni nuevos ni antiguos.

Los inversores que tienen sus acciones en la Bolsa polaca, compradas en zlotys, deben solicitar al banco custodio elegido por la compañía que transforme sus títulos a acciones españolas, valoradas en euros, para poder venderlas en la Bolsa española.

Parés señala que han llevado a cabo “presentaciones a inversores en Polonia, Reino Unido, Estados Unidos y España, entre enero y mayo, acompañados por diferentes bancos de inversión, como JB Capital, Goldman Sachs y Berenberg”. El objetivo es seguir con la labor de proselitismo de las bondades de una compañía que es una rara avis en el mercado español y con un tamaño de unos 2.000 millones de euros, por encima de algunas empresas del Ibex, como Ence (menos de 1.000 millones), Técnicas Reunidas (1.200), Indra (1.700) y Meliá (menos de 1.900). La empresa, centrada en el crecimiento a través de compras –una de las más significativas fue la de Sushi Shop, cerrada a finales del año pasado por unos 240 millones– descarta repartir dividendos. Nunca lo ha hecho. La buena noticia es sus acciones se disparan en torno un 1.500% desde que salieron a cotizar en Varsovia en abril de 2005.

Las casas de análisis que siguen el valor son positivas, con precios objetivos que llegan a los 13,23 euros por acción de Wood & Company. La media son 11,85 euros.

Deberes: reducir la ratio de deuda de 3,1 a 2 veces

Apalancamiento. “Una de las tareas del actual equipo directivo es reducir de forma paulatina el apalancamiento desde el nivel actual de 3,1 veces el ebitda a entre 2 y 2,5 veces, en la medida de lo posible”, señala José Parés. “En todo caso, los niveles actuales son cómodos, ya que Amrest está todavía lejos del compromiso de apalancamiento máximo pactado con la banca, que se sitúa en 3,5 veces”. Los vencimientos de deuda más cercanos llegan en dos años y solo ampliarían capital en caso de una oportunidad de compra muy importante. Están abiertos a ello pese al compromiso de reducción del apalancamiento. Los focos donde ven más oportunidades es el de la comida saludable, el de hamburguesas premium y el de poke.

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Fuente: Cinco Días