Aena planea invertir 1.500 millones de euros en el aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat dentro de su próximo plan estratégico 2022-2026. El programa consiste en construir una terminal satélite de la T-1, al modo de la que existe en el aeropuerto de Barajas, y expandir el campo de vuelo para operar más rutas de largo recorrido y así consolidar el hub (centro de conexiones) internacional.

Una de las opciones es alargar la pista que está más cerca de la costa. La expansión plantea problemas políticos y medioambientales, que el grupo trata de resolver con compensaciones a los municipios afectados. El proyecto pretende desarrollar la condición de hub del aeropuerto barcelonés que le permita elevar el número de operaciones a 90 a la hora sobre las 78 actuales y realizar más vuelos intercontinentales.

El objetivo de la empresa, en la que el Estado tiene el 51% del capital a través de Enaire (antigua Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea), es incluir el proyecto en el Documento de Ordenación y Regulación Aeroportuaria (DORA) correspondiente al periodo 2022-2026 para cuya elaboración se deben tomar decisiones con mucha antelación. Eso exige debatir con las aerolíneas las nuevas inversiones y tener a tiempo los informes preceptivos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) y la Dirección General de Política Económica, además de someterse a consulta del Comité de Coordinación Aeroportuaria.

Posteriormente, la propuesta debe enviarse a la Dirección General de Aviación Civil, dependiente del Ministerio de Transportes. Según el calendario de Aena, este informe debe estar listo antes de marzo de 2021 para que definitivamente lo apruebe el Consejo de Ministros antes de septiembre de ese año. En diciembre este periódico adelantó que Aena prevé invertir 750 millones en la unión de las Terminales 1,2 y 3 del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid Barajas.

Plan de ahorro energético

Aena quiere rentabilizar al máximo los terrenos baldíos junto a los aeropuertos. Además de un plan inmobiliario, implantará campos solares para autoabastecerse y ahorrar el 70% de la factura eléctrica. La compañía, que prevé reducir el 40% de la huella de carbono, tiene el objetivo de instalar paneles en 20 aeropuertos de los 46 que gestiona en España, principalmente en los que cuenta con terreno más liberado y más sol. Asimismo, prevé contar con el 100% de coches eléctricos en 2025.

Superar escollos políticos

El nuevo plan para El Prat es muy ambicioso pero necesita superar algunos escollos de índole política y medioambiental. En ese sentido, el presidente del grupo, Maurici Lucena, ha mantenido reuniones con los alcaldes de los municipios afectados, incluida la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, así como con representantes de la Generalitat y grupos de la oposición para poner en común el proyecto y lograr el apoyo que permita superar los obstáculos.

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En el frente político, un problema histórico se deriva de la postura de los grupos independentistas, hasta ahora reacios a cualquier planteamiento que provenga de Madrid, pero a la vez muy críticos con las actuaciones anunciadas para el aeropuerto de Barajas en comparación con la ausencia de operaciones en Barcelona. Ahora, con el proyecto sobre la mesa, esas críticas se desvanecen y parece que las reticencias se han ido mitigando en el convencimiento de que la ampliación del aeropuerto es muy beneficiosa para los intereses de Barcelona y Cataluña.

Según las fuentes consultadas, de no superar los impedimentos, el mega proyecto barcelonés corre el peligro de frustrarse, lo que podría desembocar en la única opción alternativa posible para crecer: cambiar de configuración de las actuales pistas, para lo que la administración de Aena cuenta con el permiso desde 2003. Esta solución, acarrearía consecuencias de contaminación acústica para los núcleos vecinos al aeródromo.

En cuanto a la polémica sobre la eliminación del Puente Aéreo Madrid-Barcelona, surgida precisamente desde el ayuntamiento de Barcelona, ni Aena ni ningún organismo español tiene competencias sobre esta materia, que se rige por un reglamento comunitario.

Actuaciones ambientales

Por otro lado, la ampliación de la pista se encuentra con la existencia de una laguna (denominada La Ricarda) que se formó a partir de la extracción de áridos de la zona pero que está incluida en la red Natura 2000. Cualquier actuación sobre ella obliga a contar con permisos de la Unión Europea. Según fuentes cercanas al grupo, existen fundadas esperanzas de que este inconveniente no impida abordar las obras, ya que “de la misma manera que el aeropuerto ha contribuido a la protección de su entorno, cualquier iniciativa que plantee mantendrá la política de conciencia ambiental con compensaciones” que beneficiarían a los municipios del entorno (El Prat, Viladecans, Sant Boi, Gavà y Castelldefels).

En ese marco, el Plan Fotovoltaico de Aena tiene prevista la implantación de una planta solar de 12,52 MW de potencia, lo que equivale al consumo energético medio de 2.000 hogares. Dicha planta ocupará una superficie aproximada de 15 hectáreas. Además, el aeropuerto de Barcelona será el primero que tendrá un plan de sostenibilidad propio. De esta forma, se convertirá en un referente en el conjunto de la red de aeropuertos de Aena y reforzará la auto exigencia en materia medioambiental.

Otras medidas son la sustitución del equipamiento de handling para incorporar vehículos eléctricos, un requisito incluido en el contrato en vigor. Además, este mismo año entrarán en servicio los 50 primeros puntos de recarga eléctrica en los aparcamientos de pasajeros y empleados, y ya se trabaja para ampliar esta primera fase. Asimismo, las aeronaves, cuando están en el aeropuerto, apagan motores y se conectan a la energía contratada por Aena que es de origen 100% renovable en 2020. En ese sentido, se está renovando el equipamiento de la T-2 y el Dique Sur tendrá más puntos de contacto.

El aeropuerto de El Prat cuenta con dos terminales y tres pistas, una de ellas cruza en forma diagonal las otras dos. La más cercana a la costa, denominada mar, es más corta que la denominada montaña por encontrarse precisamente con la citada laguna. Según datos de 2019, utilizaron el aeropuerto 52,6 millones de personas, lo que hizo que fuera el sexto aeropuerto de Europa por número de pasajeros por detrás del de Madrid-Barajas, que contabilizó 61,7.

Más capacidad para Barajas

El proyecto de Barcelona se suma al previsto para Madrid-Barajas, al que se destinarán otros 1.500 millones para ampliar la terminal 4 y juntar en una sola las terminales 1, 2 y 3. La empresa ha cuidado mucho las comparaciones y destina la misma cantidad a los dos aeropuertos, como lo demuestra, además, El Prat contará también con una terminal satélite que conectará por túnel con la principal. En el caso de Barajas, los planes ya están en marcha, en los de El Prat necesitan superar los obstáculos medioambientales y políticos. La diferencia es que, mientras en Madrid se trabajará en las terminales, en Barcelona es en las pistas.

En el aeropuerto de la capital, el objetivo es alcanzar las 120 operaciones a la hora entre las dos futuras terminales. La media actual es de 100. Según los planes, las obras de la T-4 de Madrid consisten en alargar los dos brazos (el del edificio principal y el del satélite) hacia el norte para solucionar los problemas de capacidad. Asimismo, ayudará a expandir el hub que quiere establecer el grupo Iberia una vez que se haya finalizado la compra de Air Europa, ahora usuaria de la T-2.

En cuanto a las terminales 1, 2 y 3, pasa por hacer una única terminal, con un o acceso y un procesador que se instalará sobre el viejo aparcamiento. Este nuevo acceso hará las funciones de distribución de pasajeros, facturación y recogida de equipajes y control de seguridad. Tendrá conexión con el Metro y ocupará 140.000 metros cuadrados en tres alturas desde el que se alcanzarán los actuales edificios terminales, que se convertirán en lo que en el argot aeroportuario se denomina zona aire y donde se ampliará la zona comercial. Incluirá un nuevo aparcamiento de tres plantas para empresas de alquiler de coches y VTC, con capacidad para 1.100 vehículos, y otro para coches privados, con 2.250 plazas.

Fuente: El País