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ACS busca revolucionar la eólica: se abre a aliados para invertir 10.500 millones en parques flotantes

Los revolucionarios proyectos de energía eólica marina de ACS han entrado en rampa de lanzamiento. Su filial industrial Cobra da ya pasos decididos para el despliegue de hasta 2.550 megavatios (MW) flotantes y se ha abierto a la búsqueda de socios que ayuden a soportar una inversión de 10.500 millones de euros en los próximos diez años, especialmente en el desarrollo de parques en Asia.

Como primer hito, la firma española acaba de poner en marcha en Escocia una instalación eólica offshore con tecnología flotante, una de las primeras de estas características en fase comercial. Y es que Cobra rivaliza con la noruega Equinor (antes llamada Statoil) por mostrar al mundo el desempeño de este tipo de plataformas. En fase experimental también existen granjas flotantes, por ejemplo, en aguas portuguesas.

Lo que salga de estas experiencias puede suponer un nuevo salto para las renovables. Los aerogeneradores sobre soporte fijo apenas pueden instalarse en aguas con profundidades superiores a los 40 metros, con el consiguiente impacto visual desde la costa y dificultades para encontrar emplazamientos aptos. Mientras, los molinos sobre estructuras flotantes, por los que ha apostado ACS, eliminan esas limitaciones: pueden aprovechar áreas con menores restricciones medioambientales y mayor intensidad de viento, además de ser una solución para costas profundas como las de Japón o EE UU.

Cobra quiere tener 300 MW en fase comercial en Taiwán en 2023. Antes de iniciar el proyecto dará entrada a nuevos inversores

Cobra está al frente del parque escocés Kincardine, cuyo estreno se acaba de producir con una turbina de Vestas de 2 MW. La máquina está exportando energía a la red británica, con un contrato de suministro (PPA) con el operador eléctrico británico OFGEM para los próximos 20 años. De forma automática ACS ha iniciado la segunda fase con el pedido de otros cinco aerogeneradores a Vestas, esta vez de 9,6 MW por unidad, que deben instalarse en la primavera de 2020 para completar los 50 MW.

Los trabajos en aguas escocesas, unos 15 kilómetros mar adentro de Aberdeen, se alimentan de un crédito puente para cubrir una inversión de 450 millones. Pero, según ha podido saber Cinco Días, ACS no irá en solitario en esta primera experiencia en eólica marina flotante. Hoy tiene un 90% del capital del proyecto Kincardine, por el 10% que está en manos de inversores locales, y se dispone a colocar hasta un 70% entre fondos y operadores.

La intención de ACS es mantener a Cobra como desarrollador y contar con un mínimo del 20% cuando el parque esté a pleno rendimiento. Kincardine goza de una tarifa garantizada de 3,5 ROCs (Renewable Obligation Certificates), equivalentes a 190 euros por MW hora. Los citados ROCs han sido creados como herramienta para primar el lanzamiento de una tecnología que aún debe mostrar su rendimiento, pero que está llamada a mejorar en costes la producción eólica offshore convencional.

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El mismo modelo de negocio será replicado en los desarrollos eólicos marinos que ACS adquirió en enero en Taiwán, con la entrada en la subsidiaria local del grupo francés Eolfi (Taiwán Eolfi Greater China). La cartera de 2.500 MW precisa 10.000 millones de inversión y Cobra tramita actualmente los permisos.

El principal escollo para el banderazo de salida es que parte de la primera instalación taiwanesa, bautizada como W1N, se superpone con un canal de navegación. En todo caso, Cobra busca los permisos de las autoridades locales de Medioambiente planta por planta (de 500 en 500 MW) y no comenzará a invertir hasta contar con socios, como fondos de inversión y utilities. Para el W1N se esperaba contar con las autorizaciones este mismo año.

Las fuentes consultadas hablan de una redefinición del calendario para la ejecución de los cinco parques previstos en Taiwán. Donde Eolfi tenía previsión de poner en el sistema la totalidad de esa potencia antes del cierre de 2025, Cobra maneja el año 2028 como escenario más realista.

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En todo caso, la constructora industrial de ACS se ha marcado el ejercicio 2023 para concluir una primera fase con la entrada en operación de los 300 primeros megavatios.

Economías de escala y tecnología propia

La mitad de coste en Taiwán. Los nueve millones de euros por megavatio que ACS y sus futuros socios van a invertir en Escocia bajan hasta los cuatro millones por megavatio presupuestados en las cinco plantas previstas en Taiwán. Una diferencia que tiene que ver, principalmente, con el volumen de los pedidos.

Del metal, al hormigón. ACS pretende explotar tecnología propia en sus instalaciones eólicas flotantes. La primera turbina en Kincardine trabaja sobre una estructura metálica, pero la compañía planea para las cinco posiciones restantes estrenar su propia tecnología flotante a base de hormigón. ACS es el propietario intelectual de esa patente.

Valor en alza. Cobra se ha convertido en un importante aporte de cartera para ACS, con más de 6.000 millones de los 9.400 que declaraba el área de S servicios industriales al cierre de junio. Las últimas adjudiaciones van desde ciclos combinados en África, Brasil y Omán, a parques eólicos y plantas de tratamiento de gas en México, o parques fotovoltaicos en Sudáfrica.

Fuente: Cinco Días

By |2018-10-09T07:30:03+00:00octubre 9th, 2018|Actualidad de Empresas, Actualidad Económica, Cinco Días|Comentarios desactivados en ACS busca revolucionar la eólica: se abre a aliados para invertir 10.500 millones en parques flotantes